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LOS DOS PACTOS
Por Roy Gane
Traducido por Rafael Ramirez
Muchos cristianos hoy
creen y enseñan que cuando el “viejo pacto” del Viejo Testamento dio paso al
“Nuevo Pacto” del Nuevo Testamento, las leyes que estaban relacionadas con
el “viejo pacto” fueron abolidas o dejaron de ser importantes para la
cristiandad del “Nuevo Pacto”. Como el Séptimo Día era parte de esa ley, es
lógico concluir que la observancia literal del sábado, no es requerida o es
irrelevante.
Esta conclusión ha sido adoptada por
una amplia mayoría del mundo cristiano; desde aquellos que enseñan y creen
que el cristiano no tiene que guardar un día en particular hasta el Papa
Juan Pablo II, quien afirma que la Iglesia Católica Apostólica y Romana
transfirió la santidad del Sábado al Domingo.
La línea de
razonamiento descrita es lógica. La Ley del “viejo pacto”, la cual incluye
el Séptimo Día, es reemplazada por el Nuevo Pacto. Así que el Séptimo Día
llegó a su fin.
Sin embargo este razonamiento está
fundado en la suposición de que la Biblia enseña un rompimiento profundo o
una marcada diferencia entre la religión del Antiguo y Nuevo Testamentos y
que no hay una continuidad entre los Pactos que ellos representan.
Esta suposición tiene un efecto
profundo sobre la cristiandad, ya que muchos cristianos rechazan la
autoridad divina y el valor del Antiguo Testamento.
Si analizamos la presunción de que
no hay continuidad entre los Pactos del Antiguo y Nuevo Testamentos,
encontramos que todo esto está basado en malas interpretaciones bíblicas,
pues fracasan en tomar en cuenta suficientes evidencias bíblicas tanto en el
Antiguo como en el Nuevo Testamento. Pero cuando estudiamos la Biblia de una
manera mas profunda encontramos que hay continuidad y discontinuidad
en los dos pactos:
Encontramos fases acumulativas
del Pacto Eterno de Dios, el cuál trae la Gracia y la Misericordia divinas
como una gigantesca ola a través de todo el Antiguo Testamento y la
introduce en el Nuevo Testamento, donde su culminación es la comprensión de
la revelación y del verdadero y efectivo sacrificio de CritoJesus, donde
toda la raza humana es lavada con esta ola de Gracia y Misericordia.
En el presente estudio, vamos a examinar evidencias
bíblicas entre las relaciones de las fases del Pacto Divino. Segundo,
investigaremos la función de la ley dentro de esas fases.
Tercero, consideraremos el lugar del
Séptimo Día de reposo en la ley bíblica y cuarto, analizaremos el lugar del
Sábado en la era del “Nuevo Pacto”.
Las Fases relativas
del Pacto Divino.
La palabra para “pacto” (en Hebreo berit), es un término
que se usa en las Escrituras para los convenios entre hombre y hombre, y
entre uno o mas hombres y Dios.Aparece por primera vez en la Biblia con
referencia al pacto de Dios con Noé.
(Gén. 6:18; compárese con el
Cáp. 9).
Después Dios estableció otros
pactos con Abraham (Gén. 15, 17), y con la nación de Israel en el
Monte Sinaí (Exo. 19-31), después del cual, Dios instituyó el “Nuevo
Pacto” (Jer. 31; Luc. 22; 1 Co. 11; Heb. 9). Dentro del marco del
pacto del Sinaí, el Señor hizo pactos subordinados con dos personas: Finees
el sacerdote (Num. 25), y David el rey (2 Sam. 7; Sal. 89). A
través de estos pactos, Dios prometió que los descendientes de
Finees y de David continuarían ejerciendo la posición que Dios les
había dado.
Estos pactos mencionados son
comúnmente aceptados porque la Biblia los llama pactos.
Sin embargo O. Palmer Robertson ha señalado que la dinámica del pacto ya
estaba funcionando en la relación de Dios con Adán y Eva.
Aparte de la realidad de que algunos pasajes bíblicos parecen asignar el
orden establecido por la creación como pacto ( Jer.
33:20, 21, 25, 26;
Oseas 6:7),
los ingredientes esenciales del pacto aparecen en
la relación de Dios con la primera pareja antes y después de su caída (Gen.
2:15-17; 3:15). Es cierto que el establecimiento del pacto de la
creación difiere en las fases de los otros pactos posteriores en que Dios
estaba fijando el orden del mundo y sus pronunciamientos creaban relaciones
en vez de solidificar relaciones existentes. Otra diferencia de vital
importancia para nuestro estudio del Sábado es la realidad de que el pacto
de la creación precede a la necesidad de redención por el pecado.
De todas maneras Robertson esta en lo correcto cuando concluye: “La
extensión de los pactos divinos alcanza desde la fundación del mundo hasta
el fin de las edades”.
Unidad y Diferencias entre las fases del Pacto Divino.
En la Biblia, los pactos divinos están unificados y funcionan como fases del
desarrollo acumulativo del plan general de Dios. Es decir, ellos realmente
forman subcontratos de uno más grande que es el Pacto Eterno. Es claro que
cada subcontrato o pequeño pacto se establece en base a relaciones previas,
continuando el énfasis básico que se ha establecido primero o anteriormente.
Por ejemplo, el pacto que se estableció en el Sinai, cumplió las promesas de
Dios hacia Abraham con relación a su descendencia. En cada etapa del pacto
se sumariza la relación divino-humana: “Yo seré tu Dios y tú serás mi
pueblo”.
Especialmente después de la caída, los pactos divinos se complementan unos a
otros en revelar el carácter de amor de Dios, (1 Juan 4: 8) hacia el
hombre: Cada uno es una parte singular del programa unificado de revelación.
La formación o primacía de uno de ellos no significa la subordinación o
eliminación de otro. Ninguno de estos pactos reemplaza al pacto que está
antes de él. Cada uno suplementa lo que se ha establecido anteriormente.
Los
pactos divinos unificados demuestran la consistente actitud de Dios hacia la
raza humana, El quiere lo mejor para nosotros, especialmente una relación
íntima, inteligente, conocedora de su amor por nosotros. A pesar de que El
no cambia (Mal. 3:6; Heb 13:8), y por lo tanto El es completamente
independiente, se acerca de diferentes formas a diferentes personas en
diferentes tiempos, de acuerdo a circunstancias diferentes. A
través de la historia bíblica, las iniciativas del Pacto de Dios, proveen
aguas frescas de gracia y una revelación divina de nuestro Creador y
Redentor para avanzar sus propósitos en el mundo después de periodos de
transiciones entre la declinación de las relaciones divina-humanas:
El Pacto con Adán / El período antes del Diluvio
Período de transición: El Diluvio.
El Pacto con Noé / El período después del Diluvio.
Período de transición: Dispersión en la Torre de Babel.
Pacto con Abraham / El período Patriarcal.
Período de transición: El cautiverio en Egipto.
El Pacto del Sinaí / Las Conquistas y lo Jueces.
Período de transición: El Arca en el exilio.
El Pacto Davídico / La Monarquía para continuar el Pacto del Sinaí.
Período de transición: El Exilio, los períodos después del exilio y
testamentarios.
“Nuevo Pacto” / Cristo y la Iglesia.
En base a esto, podemos claramente notar que los “pactos” forman el marco
estructural de toda la Escritura, incluyendo ambos Testamentos.Las
diferencias principales en las fases del pacto se deben al énfasis
presentado. Así, por ejemplo, el Pacto con Noé enfatizaba la preservación
(Gén. 6-9), pero este énfasis de preservación está también contenido en
otros pactos: (Gén. 15:1; Exo. 19:4; Ap. 7:14).
El pacto con Abraham enfatizaba la promesa (Gén. 12-22), la cual
también se enfatiza en otros pactos: (Gén. 3:15; 6:18-20; Exo. 19:5-6;
Luc. 24:49).El pacto con Israel en el Monte Sinaí enfatizaba la ley (Exo.
20-Num. 10), que pertenece también a otros pactos: (Gén. 9:4-6; 17:1;
Mat. 5:17-48).
¿Cuál es la posición del “Nuevo Pacto” con relación a las fases de pactos
anteriores?
En el “Nuevo Pacto” profetizado por
Jeremías 31: 31-34, todos los propósitos del Pacto de Dios, incluyendo
preservación, promesa, la ley, encuentran su culminación en Cristo, quien es
Sacerdote (Heb. 7-10, como Finees) y Rey (Ap. 19: 11-16, como
David).
Cristo coloca todo en orden para reconciliar y reparar las relaciones
divino-humanas, la relación entre Dios y el hombre, (Juan 17: 20-23),
porque El es Enmanuel, “Dios con nosotros” (Mat. 1:23, citando
Isaías 7:14), poseyendo además ambas naturalezas: la Divina y la Humana
(Luc. 1:35). Para ganar la batalla por nosotros, El vino al campo de
batalla de la gran controversia entre el pecado/egoísmo y
Santidad/Amor (Juan 3:14-17; 2 Co. 5:21), El es la mas grande
revelación del carácter de Dios (2 Co. 3).
El “Nuevo Pacto” establecido por el Cristo encarnado, quien es la escalera
entre el cielo y la tierra (Juan 1:55), quien es el puente entre este
mundo pecador y el Edén restaurado (Ap. 21-22). Como los pactos con
Adán y Eva, y con Noé; pero a diferencia de los pactos de elección con
Abraham y los israelitas, el “Nuevo Pacto” es universal. Dios lo ofrece a
toda nación, tribu, pueblo y lenguas (Gal. 3: 28-29).
En vez
de elegir un determinado grupo étnico como canal para la revelación divina
que bendeciría todas las naciones (Gén. 12:1-3, etc.). Jeremías
31: 31-34, profetizó un “Nuevo Pacto” con Israel y Judá como naciones,
un pacto no universal basado en la elección. Sin embargo se convirtió en
universal cuando fue ratificado por la muerte de Cristo en la cruz (Heb.
9:15-28, compárese con Mat. 26:27-28 Luc. 22:20; 1 Co. 11:25),
cuando el Evangelio fue dado directamente a los gentiles.
Siguiendo el Concilio de Jerusalén descrito en Hechos 15, los
gentiles no necesitaban ser judíos ( por la circunsicion), para poder
disfrutar de las bendiciones y privilegios del “Nuevo Pacto”, a pesar de que
los apóstoles les mandaron a que guardaran los principios morales, no
ceremoniales, prohibiendo la idolatría, el comer carne con su sangre, la
inmoralidad sexual, los cuales eran requeridos en el libro de Levítico para
los que no eran israelitas (Hechos 20-21; 28-29, refiriéndose a Levítico
17-18).
Notemos
que los apóstoles no necesitaron explícitamente reafirmar la observancia del
Sábado semanal, que en Éxodo 20:10 y 23:12, era también para el
beneficio de los residentes del pueblo que no eran israelitas, porque el
tema de discusión en el Concilio de Jerusalén eran los ritos basados en la
circunsicion (Lev. 12:3).
A partir del Concilio de Jerusalén en adelante, la distinción entre los
israelitas literales y otras gentes no es más relevante o importante para la
realización del “Nuevo Pacto”.
Así que tanto gentiles como judíos literales pueden ser recibidos en el
“Nuevo Pacto” y disfrutar de las bendiciones y promesas como los herederos
espirituales de Abraham (Gal. 3:26-29).
Mientras que el pacto en el Monte Sinaí enfatizó una descripción externa de
la voluntad de Dios en forma de leyes como la condición para disfrutar de
los beneficios del pacto, el “Nuevo Pacto” enfatiza la internalizacion en
nuestros corazones de la ley de Dios, basado en el perdón (Jer. 31:31-34,
compárese Eze. 36:25-27).
Es
verdad que Dios le ofreció a su pueblo una relación interna, personal, de
todo corazón con El (Deut. 6:5), pues la religión del corazón siempre
ha sido el centro de la fe del pueblo de Israel; pero en el “Nuevo Pacto”,
la magnifica gloria del amor de Dios ha sido manifestada a través del
sacrificio de Jesucristo (2 Co. 3; comparece con Juan 17:4-5), la
cual penetra a través de la dureza del corazón humano. El perdón también era
otorgado bajo el “viejo pacto” a través de la fe en la misericordia de Dios
y en las realidades del sacrificio de Jesús que eran tipificadas por los
sacrificios de animales (Lev. 4-5, etc.), pero ahora el Ser que
otorga el perdón, el Cordero de Dios ha venido en forma humana (Juan 1:14),
y se ofreció una vez y para siempre como sacrificio por nuestros pecados (Heb.
9:28). Los seres humanos podemos relacionarnos mejor con un Ser
Personal, y con el evento histórico de su crucifixión que con un sistema de
sacrificios de animales.
Contrario a lo que erróneamente se cree, la diferencia entre las fases del
Pacto del Antiguo Testamento y el “nuevo pacto”, no es la diferencia entre
la salvación por obras en el “viejo pacto” y salvación por gracia en el
“Nuevo Pacto”. La distinción que hace Pablo entre “bajo la ley” y “bajo la
gracia” en Romanos 6:14-15 tiene que ver con el estado de las
personas que “están en condenación bajo la ley” o “libres de condenación a
través de Cristo”. Esto no es la distinción entre dos diferentes
dispensaciones, ya que estos dos estados caracterizan personas tanto de la
era del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento.
El “Nuevo Pacto”, es como los pactos anteriores en que tiene
leyes/estipulaciones.
Jesús
le dijo a sus discípulos: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos
a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” (Juan
13:34), mientras que Jesús llamó a esto un “nuevo mandamiento”,
anteriormente había afirmado que el amor a Dios y a otros seres humanos,
como lo manda en Deut. 6:5 y Lev.19:18, respectivamente, era “la
base de toda la Ley y los Profetas” (Mat. 22:37-40).
Este mandamiento era nuevo en el sentido de que la verdad presentada
anteriormente necesitaba ser refrescada, redescubierta, y que con la ayuda
de Jesús el amor entre los “unos y los otros”, debía de trascender el amor
meramente humano, debemos amar no como nosotros amamos, sino como Jesús nos
ama.
El que
Jesús haya sumarizado la Ley en termino del amor, no significa que fue
abolida; pues sumarizar algo no abroga o discontinua o anula lo que es
sumarizado.
Pablo
enfatiza que la Ley es igual al Amor (Ro. 13:8-10), así que una
distinción entre el Antiguo Testamento (Ley) y Nuevo Testamento (Amor),
artificial y peligrosamente introduce una falsa interpretación bíblica.
La
simple ley de amor de Jesús, es similar al pacto que hizo Dios con Abraham:
“Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”. (Gen.
17:1).
Muchos
de los que mantienen la creencia de que este pacto con Abram/Abrahán era
incondicional pasan por alto el impacto del mismo, que el Señor le dio en el
proceso de ratificar el pacto; en este pacto no hay una lista de leyes como
en el pacto del Monte Sinaí (Exo. 20-23). Pero, “Camina delante de
mí y sé perfecto” encierra todo lo que Dios le había mandado a Abraham o
todo lo que requeriría de él en el futuro.
Así mismo como la ley es integral tanto para los pactos establecidos por
Dios en el Antiguo Testamento como en el “Nuevo Pacto”, la Gracia también es
parte integral. Como en el “Nuevo Pacto”, los pactos del A.T estaban y
fueron basados en la Gracia y no en la ley. Para empezar, Dios les dio a
Adán y a Eva un mundo perfecto mucho antes de advertirles o mandarles a que
no comieran del fruto de un árbol. (Gen. 1-2). Cuando ellos
cayeron en pecado, el Señor señaló las consecuencias de su pecado y les
prometió la restauración y el perdón mediante la “Simiente” de la mujer, en
vez de la ley como remedio.
Antes del Diluvio, Dios le concertó a Noé un pacto de preservación y
salvación del Diluvio (Gen. 6:18). Luego de Dios preservar a Noé, y
sólamente después de que Noé y su familia habían sido salvadas y libradas
del Diluvio el Señor formaliza/ratifica el pacto, y en ese proceso El
estableció algunas leyes/estipulaciones. (Gen. 8:20; 9:17).
Así que la ley fue dada a personas que ya habían sido salvas por la Gracia,
después que Dios había cumplido sus promesas. Si bien es cierto que la
liberación de Noé requirió que él y su familia se embarcaran en una obra que
les tomó mas de un siglo, esto no es justificación/salvación por obras, sino
mas bien la cooperación del hombre con Dios para recibir el regalo de la
salvación.
El patrón de liberación y salvación a través de la Gracia antes de las
estipulaciones y leyes del pacto continúa a través de toda la Biblia. Dios
comenzó a ratificar su pacto con Abram a través de un ritual (Gen. 15:18)
después y sólo después de recordarle: “No temas, Abram, yo soy tu escudo.”
(v. 1). Esta era una promesa para el futuro, pero estaba basada en todo lo
que pasó en el capitulo anterior: El Señor había protegido a Abram cuando
peleó con los reyes extranjeros para liberar a Lot (Gen 14). Otra vez
mas, Dios demostró su Gracia antes de pedir una unión más permanente; así
como hoy tenemos una ceremonia de compromiso antes del matrimonio.
Dios
establece sus pactos, basados en acciones históricas sólidas que El ha hecho
y logrado por su pueblo, en vez de basarlos en supuestas promesas.
Asimismo la formalización del Pacto con los descendientes de Abraham en el
Monte Sinaí no comenzó con la proclamación de leyes o estipulaciones. Al
contrario, comenzó como los pactos anteriores, con el recordativo de lo que
la parte superior (en este caso Dios) había ya hecho por la parte inferior
(en este caso el pueblo de Israel):
“Y
Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a
la casa de Jacob, y anunciaras a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo
que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he
traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a
mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre
todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un
reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los
hijos de Israel.” (Exo. 19:3-6).
Para
reforzar la idea de que la ley divina es para personas ya salvas, Dios
introduce sus Diez Mandamientos con la palabras: “Yo soy Jehová tu Dios,
que te saque de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.” (Exo. 20:2).
Es bien claro que desde la caída de Adán y Eva, la única vía de salvación ha
sido por Gracia a través de la fe (Efe. 2:8) en la “Simiente” de la
mujer (Gen. 3:15), Jesucristo (Gal. 3:16). Cristo ha sido y es
el centro de todos los pactos. El “Nuevo Pacto” se construye sobre las fases
de los pactos anteriores, pero no invalida los pactos anteriores, o se
sobrepone a ellos en la forma de introducir una manera diferente de
salvación.
El
“Nuevo Pacto” es un pacto eterno (compare Jer. 50:5) como también los
pactos anteriores son eternos, los cuales continúan, se unen y se mezclan en
el “Nuevo Pacto” para formar el Pacto Eterno de Dios. Para tener una
apreciación mas profunda de la distinción del “Nuevo Pacto” tenemos que
estar conscientes de su carácter eterno. Esta característica ha sido
asignada a pactos previos de Dios. El pacto con Abraham está caracterizado
como eterno (Gen. 17:7; Sal 105:10), como también el pacto con Moisés
(Exo. 40:15; Lev. 16:34; 24:8; Isa. 24:5), el pacto con David (2
Sam. 7:13, 16; Sal. 89:3-4; 132:11-12). Pero el carácter eterno del
“Nuevo Pacto” implica una dimensión escatológica mayor. No es sólamente el
“Nuevo Pacto”; es el Ultimo Pacto. Porque traerá al ser humano a la completa
altura de carácter que Dios quiere para su redención.
Si los pactos del A.T estaban basados en la Gracia, ¿Cómo interpretamos
Lev. 18:5, que se refiere a las leyes del “viejo pacto”?: “Por tanto,
guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre,
vivirá en ellos. Yo Jehová.”
Esto no significa que la ley fue establecida como medio de salvación del
pecado en el “viejo pacto”. La obediencia a la cual se refiere este
versículo es predicada sobre la Gracia que ha existido desde siempre, porque
esto es dirigido a personas que ya tienen una relación de convenio con el
Dios que los había liberado y salvado.
Dentro
del contexto de Lev. 18, las palabras “Los cuales haciendo el
hombre, vivirá en ellos”, son una promesa condicional a continuar
viviendo en la Tierra Prometida, lo que no pasó con los Cananitas (Lev.
18:3, 24-28). La misma idea se encuentra en Deut. 5:33:
“Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que
viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de
poseer.” (Compárese con Exo. 20:12; Deut. 8:1).
El pueblo de Dios puede disfrutar de la Tierra Prometida sólo si ellos
conducen sus vidas en armonía a Sus Principios; de lo contrario estarían
ellos mal representando a Dios. Jesús reafirmó Lev. 18:5, cuando
respondió a un doctor de la ley quien sumarizó la Torah del A.T. como amor
por Dios y por el hombre: “Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y
vivirás.” (Luc. 10:28).
Pablo cita Lev. 18:5, para ilustrar el punto que la obediencia a
la ley no puede, y nunca pudo justificar al pecador frente a Dios: “Y que
por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo
por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas
cosas vivirá por ellas.” (Gal 3:11-12).
Pablo
mantiene que mientras la verdadera practica de la ley de Dios era necesaria
para seguir viviendo en la Tierra Prometida, la misma dinámica de causa y
efecto no se aplica para la necesidad de un remedio por los pecados pasados,
remedio que no puede ser provisto por ninguna cantidad de obediencia a la
ley. El perdón para recibir la vida eterna sólo proviene de la
Gracia mediante la fe (Efe. 2:8). Esto no significa que haya algo
malo con, y en la ley de Dios ( Ro. 3:31; 7:7-12).
Especialmente los Diez Mandamientos, la ley de Dios juega un papel crucial
en la revelación de las normas divinas bajo las cuales todos somos llamados
a cuenta, condenando al ser humano de pecado y trayéndolo a la realización
de la necesidad de salvación. Sin embargo, la ley no puede lograr el
propósito de justificación por el pecado, porque ese nunca ha sido el
propósito de la ley (Ro. 3:19-20; Gal. 3:19-25).
Para
ilustrar el punto de Pablo, cuando el pueblo de Israel apostató en el
período de los Jueces; cayeron en manos de sus enemigos, y clamaron al
Señor, fue sólo su Gracia, su Misericordia, recibida por la fe que los salvó
(Jueces 2:11-23; 3:9, 15; 4:3; 6:7; 10:10).
La obediencia subsiguiente, que demostró que la fe del pueblo era real (compare
Sant. 2:26; Gal. 5:6), fue sólamente el cumplimiento de los
requerimientos que ya estaban; no fue un “bono” que ellos le dieron a Dios.
Así que eso no podía nunca reparar los pecados que ellos habían cometido.
Asimismo en nuestro tiempo una gran cantidad de fidelidad matrimonial no
puede eliminar el adulterio. Aun la manifestación más grande de respeto por
la vida no puede deshacer un asesinato. Cualquier perdón es un regalo.
Ahora estamos listos para entender Jeremías 31:31-34: “He aquí
vienen días, dice Jehová, en los cuales haré “Nuevo Pacto” con la casa de
Israel y con la casa de Judá. No como el
pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la
tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido
para ellos, dice Jehová.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos
días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y
yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñara mas
ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová;
porque todos me conocerán, desde el mas pequeño de ellos hasta el mas
grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordare
mas de su pecado.”
Este
no es un pacto en el cual la salvación está basada en las obras. Hemos
encontrado que en el Monte Sinaí como en todo lugar, Dios ofreció una
relación basada en la Gracia mediante la fe. Así que no había nada
inherentemente errado con lo que Dios le ofreció al pueblo de Israel en el
Monte Sinaí.
Entonces, ¿Por qué es defectivo el “viejo pacto” en Jeremías 31,
que debe ser reemplazado en el “Nuevo Pacto”? Es cierto que Jeremías conecta
el “viejo pacto” con los israelitas en el Sinaí, cuando el Señor “Los tomó
de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto” (v. 32), pero el
“viejo pacto” no fue la relación como Dios la ofreció. Por el contrario, fue
“Mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.” (v.
32). Así aunque Dios hizo su parte, su pueblo fue infiel y por eso la
relación del pacto era defectuosa. Como en los matrimonios humanos, solo una
de las partes debe de fallar para dañar la relación. La relación
dañada constituye el “viejo pacto” el cuál Dios quería reemplazar con el
“Nuevo Pacto”. El “Nuevo Pacto” restauraría la relación personal que Dios
ofreció en el Sinaí, pero sobre una base más sólida del perdón (vers. 34).
La función de la Ley dentro de las fases del Pacto.
La Ley regula la conducta de acuerdo a las
normas, pero es mucho más que un control externo. La ley es el orden de
justicia y derecho a los cuales cada individuo y grupos deben adherirse y la
autoridad judicial debe de enforzar. Las Reglas jugarán necesariamente
un papel importante en este orden, pero también habrán principios y valores
que formarán un sistema consistente, cubrirán y tomarán en cuenta toda
situación posible y estará en la consciencia de la comunidad colectiva.
Lo que distingue la Ley Bíblica de otros cuerpos legales (La Ley del Código
de Hamurabí, La Ley Común Inglesa, La Ley de los Estados Unidos, etc.) es de
donde viene y su autoridad: El Dios de la Biblia, quien quiere que el ser
humano viva de acuerdo a sus principios y por lo tanto emular su carácter
santo (Lev. 19:2); así que el mayor estándar, la mas grande norma es
el carácter de Dios, como lo podemos ver en 1 Juan 4:8: “Dios es
amor”, y Mateo 22:36-40, donde el amor por Dios y el hombre es la
base de “toda la ley y los profetas.”
El
propósito de la Ley Bíblica es proteger al ser humano y sus relaciones. La
Ley de Dios es “La pared que Dios ha puesto alrededor de sus escogidos para
su protección, y la obediencia a estos preceptos de justicia, verdad y
pureza es su perpetua salvaguardia.”
Donde los legalistas han atentado construir una pared de protección
alrededor de la Ley de Dios para protegerla, de esta manera sobreminando su
verdadero propósito (Mat. 23).
La ley fue hecha por el hombre y no el hombre para la ley (compare Marc.
2:27).
Tanto en la Biblia, como en los pactos y tratados del Cercano Oriente en los
tiempos bíblicos, “el pacto” es de una más alta categoría y la ley opera
dentro del marco del “pacto”. Así las bendiciones y maldiciones de
Levítico 26 y Deuteronomio 27-30 establecen estipulaciones legales
dentro del contexto del “pacto” como condiciones para disfrutar de las
bendiciones del “pacto”. En base a esto, la función mas significante de la
ley no es sólo como una herramienta judicial para la sociedad (porque es en
muchas maneras obsoleta), pero como la revelación del carácter de Dios. (1
Ped. 1:13-13).
Esta idea está apoyada por la comparación del prologo del Código de Ley de
Hamurabi, el cual deja en claro que el propósito de este Código fue expresar
la justicia del rey.
¿Por qué la ley no es sólo un código judicial sino también la revelación del
carácter de Dios? La ley dentro del pacto en el Sinaí es importante porque,
hasta este momento, Dios estaba tratando anteriormente con una familia,
ahora El pacta con una nación, tal pacto nacional seria imposible sin una
ley externa codificada.
Dentro de los pactos de Gracia de Dios, su ley no es legalista, y su
obediencia no es legalismo. Nosotros somos legalistas cuando fallamos en ver
que la ley de Dios es mucho mas grande que su base legal externa e
intentamos poner nuestra limitada obediencia en lugar de la Gracia
Divina como el medio de salvación (Luc. 18:9-14; 18-29).Sin el
verdadero amor, el cuál es la base de la ley de Dios y que fluye sólo por su
Gracia (Ro. 5:5), la obediencia externa de la ley no tiene meritos
algunos (1 Cor. 13).
El lugar del Séptimo Día de Reposo en la Ley Bíblica.
Categorías de la Ley Bíblica.
Para entender el lugar del Séptimo Día de
Reposo en la ley bíblica, seria útil investigar las categorías que los
intérpretes bíblicos modernos le aplican a este cuerpo de la ley.
Debemos primero aclarar que las leyes bíblicas no hacen una distinción clara
entre categorías seculares y religiosas como lo hacemos en nuestro tiempo
moderno.
Como cada aspecto de la vida de los israelitas estaban bajo la jurisdicción
de Dios, las Leyes del Pentateuco que se relacionan con aspectos religiosos
y seculares aparecen muchas veces juntas (Véase Levítico 19).
En el
Antiguo Cercano Oriente de los tiempos bíblicos, sólo en las colecciones de
las leyes bíblicas, hay exhortaciones morales y religiosas combinadas en
conjunción con prescripciones legales. Así que las tradiciones cristianas
entre las diferentes categorías de leyes: “Ceremoniales”, “Civiles”,
“Salud”, “Morales”, son interpretaciones modernas de clasificar las leyes
bíblicas, pero que no están especificadas directamente de esta forma en la
Biblia. Pero, Walter Kaiser (Toward Old Testament Ethics, Págs. 44-8), ha
puntualizado que dentro del Pentateuco hay ciertas indicaciones
terminológicas y conceptuales que crean estas diferencias entre estos tipos
de leyes. Estas categorías son muy útiles, pero debemos de usarlas
cuidadosamente y correctamente, ya que categorizar las leyes bíblicas
erróneamente puede tener consecuencias negativas muy profundas.
Las cuatro categorías se distinguen una de la otra en la manera que las
leyes son aplicadas. Un acuerdo común es establecer las Leyes Morales como
principios universales y eternos que describen nuestra relación con Dios y
con otros seres humanos.
Las Leyes Ceremoniales eran sólo aplicadas al sistema ritual de Israel, las
Leyes Civiles eran aplicadas sólo a la sociedad del Antiguo Israel bajo su
gobierno, específicamente bajo la teocracia. Las Leyes de la Salud son sin
tiempo y universales porque el cuerpo humano continua funcionando de la
misma manera.
Lo que está en juego es muy importante para nosotros, el error que cometamos
lo pagaremos bien caro. Si nosotros creemos o no que debemos de obedecer hoy
un mandamiento divino depende en cual categoría lo coloquemos.
Por ejemplo, si el mandamiento de guardar el Séptimo Día de Reposo lo
colocamos en la categoría de la Ley Ceremonial como creen muchos cristianos
hoy, entonces el Séptimo Día de Reposo no hay que guardarlo más, este
mandamiento es irrelevante.
Notemos el peligro potencial de este razonamiento: Asumir que un mandamiento
está o no vigente hoy, influye en la forma en que lo clasificamos, lo cual
determina si creemos o no que debemos aplicarlo, de aceptarlo y guardarlo
hoy en día. Llegar a este tipo de conclusiones, conclusiones que están
largamente o completamente determinadas por presunciones que creemos de
antemano, antes de hacer un estudio profundo de la Biblia, nos conduce a un
dogmatismo apologético, el cual no debe confundirse con la investigación
bíblica verdadera. Como estamos tratando con mandamientos divinos que
influencian en todo aspecto de nuestra vida diaria, nuestro estudio de la
Biblia no puede ser una cosa casual.
Aquí debemos de basarnos en lo que dice la Escritura: “Procura con
diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué
avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” ( 2 Tim. 2:15).
Podemos describir las cuatro categorías de las Leyes Bíblicas como sigue:
1.- Leyes Morales pueden ser una designación útil si las clasificamos
como las leyes de principios eternos y universales que gobiernan las
relaciones. Obviamente una persona que esté viviendo en cualquier tiempo
tiene una responsabilidad moral de mantener y guardar cualquier mandamiento
divino aplicable, así que en un sentido más amplio todos los mandamientos
divinos constituyen lo que llamamos las Leyes Morales.
Los
Diez Mandamientos (Exo. 20; Deut. 5), son una expresión
extremadamente importante de la Ley Moral en que ellos sumarizan o
ejemplifican principios amplios y esenciales que son la base de las
relaciones entre Dios y el hombre y entre el hombre con todos los seres
humanos, incluyendo la necesidad de conocer a Dios por lo que El es, el
respeto por los padres, el respeto por la vida, la pureza sexual, respeto
por la propiedad de otros, etc. Sin embargo, los Diez Mandamientos no son la
única expresión de las Leyes Morales en la Biblia. Por ejemplo, otra ley
moral basada en el amor aparece en Ex. 23:9:
“Y
no angustiarás al extranjero.” Veamos también Levi. 20:13: “Si alguno
se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser
muertos; sobre ellos será su sangre.” Este mandamiento prohíbe la
practica de la homosexualidad, la cual no está cubierta bajo la formulación
literal de Éxodo 20:14: “No cometerás adulterio.”
Además tenemos que tener en cuenta que porque la Ley Moral es tan eterna
como el carácter de Dios que ella refleja, tal ley existió mucho antes que
los Diez Mandamientos.
2.- Leyes Rituales/Ceremoniales regulaban el sistema ritual y
ceremonial del Antiguo Israel, a través del cual los seres humanos
interactuaron con cosas que eran ordinariamente inaccesibles para ellos,
como Dios (ofreciendo ofrendas y sacrificios) o la impureza ceremonial (a
través de rituales de purificación).
3.-
Leyes Civiles, mientras muchos cristianos rutinariamente califican
estas leyes como no relevantes para nuestros días, muchas de estas leyes,
supuestamente obsoletas, son aplicaciones o ejemplificaciones de principios
que no están regidos por el tiempo y universales basados en el amor. Como
tales, son aplicables hoy en día, siempre y cuando las circunstancias sean
las mismas que reinaban dentro de la comunidad israelita bajo la Teocracia.
Consideremos por ejemplo la siguiente ley civil: “El que hiriere a
alguno, haciéndole así morir, él morirá” (Éxodo. 21:12). Esta ley
aplica el principio del respeto a la vida como esta especificado en el sexto
mandamiento de la Ley Moral de Dios, “No matarás” (Exo. 20:13).
Hay dos diferencias importantes
entre estas dos formulaciones de leyes: primero, la ley de Exo. 21:12,
sólo abarca o está limitada al asesinato a través de un golpe (excluyendo
por estrangulación, envenenamiento, a cuchillo, etc.). Segundo, esta ley
civil tiene una penalidad, en este caso la pena de muerte, lo que convierte
esta ley en una ley civil para ser administrada por el sistema judicial del
pueblo de Israel. Mientras que una corte judicial moderna, puede o no
imponer el mismo castigo por este crimen, todos los sistemas judiciales de
todos los países del mundo hoy en día están de acuerdo de que el golpear a
alguien causándole la muerte, es un crimen, una violación moral. Esta Ley
Civil entonces posee un principio eterno.
4.- También el mundo
moderno cataloga ciertas leyes como Leyes de Salud, porque entendemos que
asuntos como la dieta (Lev. 11; Deut. 14), e higiene (Deut.
23:12-14) afectan al cuerpo humano, el cual debemos de cuidar porque
está hecho a imagen de Dios (Gen.1:26), y por lo tanto es santo (Ro.
12:1). Sin embargo, cuando el Pentateuco provee leyes relevantes a la
salud física en general, hay otras razones que las meras razones de salud
física. Por ejemplo, abstenerse de comer carne cuando la sangre del animal
no ha sido drenada correctamente al momento de la muerte del animal está
basada en el respeto a la vida (Gen. 9:4-6; Lev. 17:10-12). Una
persona afectada de lepra o de flujo de semen era puesta en cuarentena fuera
del campo de Israel para prevenir la contaminación ritual (no
microbiológica) del campo donde el Santuario de Dios estaba ubicado (Num.
5:2-3).
El disponer apropiadamente de los desperdicios humanos era para evitar el
disgusto de Dios (Deut. 23: 12-14).
A pesar de todo, el Señor les
prometió a su pueblo que los mantendría libres de enfermedades si
ellos obedecían todos sus mandamientos (Exo.15:26). La salud total
del ser humano, viene de estar en armonía con Dios, en vez de seguir
programas de salud que se basan en una sola parte del cuerpo (corazón,
músculos, etc.), pero que dejan afuera otras áreas como el bienestar
espiritual, el perdón que quita de nosotros el sentimiento de culpa el cual
afecta a todo nuestro organismo.
Cuando nosotros
pretendemos categorizar una ley bíblica, es crucial que entendamos que una
ley dada puede encajar en más de una categoría. Por ejemplo, hemos estudiado
que las “Leyes Civiles” pueden abarcar principios morales, como también el
no comer carne de animales, de los cuales su sangre no ha sido drenada
correctamente, es un requerimiento moral basado en el respeto a la vida, lo
cuál explica porque en Hechos 15:20, 29, esta ley es aplicable a los
cristianos gentiles, como también entendemos sus beneficios para la salud.
Podemos observar
también la ley que prohibía la relación sexual durante la menstruación de la
mujer. En Levítico 18 y 20, esto está categóricamente prohibido en
una serie de violaciones morales y Ezequiel 18:6 encontramos la misma
ley civil conjuntamente con otras leyes morales. Sin embargo, Levítico
15:24 indica que el contacto sexual durante la menstruación causa
impureza ceremonial, aun en un caso accidental en el cual la pareja no sabe
que a la mujer le ha comenzado el periodo.Por lo que parece que el tener
sexo durante la menstruación cae dentro de las leyes morales y las leyes
ceremoniales temporales.
¿Cómo determinar si una ley del
Antiguo Testamento se aplica a los cristianos hoy?
Si nosotros aceptamos que Dios es la autoridad detrás de
toda la Biblia, es de esperarse que las leyes que El promulgó en el Antiguo
Testamento de alguna forma deban de afectar nuestra conducta ética y moral.
La pregunata es, ¿Cómo? Hay diferentes respuestas dependiendo de la
naturaleza de las leyes.
Algunas leyes como los
Diez Mandamientos, Las Leyes de la Salud, y algunas de las Leyes Civiles (Deut.
22:8) la cual protege a la persona de caer del techo plano de tu casa),
pueden ser aplicadas hoy de una manera directa o indirecta, exceptuando que
la disciplina de la iglesia (como por ejemplo, la desfraternizacion de un
miembro) reemplaza las penalidades civiles (incluyendo el castigo corporal o
la pena de muerte), las cuales eran administradas por el sistema judicial
del antiguo pueblo de Israel, el cual no existe mas. Parece ser que algunas
ofensas para las cuales el Antiguo Testamento prescribía la pena de muerte,
se requiere la desfraternizacion del miembro en el Nuevo Testamento bajo las
normas de la iglesia.
Muchas leyes son aplicables en
principio, aun cuando la dependencia cultural no se aplica a nosotros hoy.
Por ejemplo, es posible que un hoyo que hagamos en la tierra no ponga en
peligro el buey o el asno de una persona (Exo. 21:33-34), pero
podemos ser culpables del daño causado a un automóvil por nuestra excavación
marcada inadecuadamente. Es importante mantener el papel
cultural en la perspectiva correcta.
La cultura nunca elimina los principios eternos y morales establecidos por
Dios, pero esos principios son moldeados en vario contextos culturales.
Así que los dos extremos de acomodar
estos principios para que encajen diversos pensamientos y costumbres
culturales, de tratar de literalizar todas las leyes de Dios, bajo una
obediencia rígida, o enseñar que ciertas leyes fueron para una cultura
individual es incorrecto. El primer extremo nos lleva a justificar cualquier
cosa por un proceso de racionalizacion o relativismo, de ser cristianos como
lo sintamos y queramos y el último ignora la exhortación de Pablo a Timoteo:
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no
tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” (2 Tim.
2:15).
Un “obrero” errado que intente
interpretar los estatutos bíblicos en un vacío cultural, va ha ser
avergonzado si aplica consistentemente sus principios, los cuales por
ejemplo demandaría que el matrimonio del liverato de Deut. 25:5 se
aplique literalmente hoy.
Hay algunas leyes
bíblicas que no son aplicables hoy, porque no tenemos las instituciones
sociales para las cuales ellas fueron diseñadas para regular, como el
matrimonio del liverato (Deut. 25:5-10), la servidumbre (Exo.
21:2-11; 20-21; 26-27), y ser dueño de la tierra otra vez al finalizar
el jubileo (Lev. 25:8-58). Sin embargo, hay lugares en el mundo
moderno donde estas instituciones sociales todavía están vigentes, el Nepal
tiene todavía leyes relativas a la propiedad del antiguo dueño, y hay
ciertas clases de esclavitud en Sudan y la India.
Sin embargo, podemos aprender mucho de cómo Dios se relaciona con la
sociedad al estudiar esas leyes a la luz de su contexto cultural.
Las Leyes
Rituales/Ceremoniales, las cuales eran dependientes y estaban centralizadas
en la función del Santuario/Templo terrenal, desde donde Dios se comunicaba
con el pueblo, no pueden ser aplicadas porque esa institución no existe más.
Simplemente no hay nada que estas leyes puedan regular, desde la muerte,
resurrección de Cristo y su ascensión al cielo, nuestra adoración está
enfocada hacia el Santuario de Dios en el cielo donde Cristo está
intercediendo por nosotros (Heb. 8-10).
Sin embargo, podemos grandemente
enriquecer nuestra comprensión de la relación de Dios con los seres humanos
a través del estudio de las leyes ceremoniales del Antiguo Testamento. Los
cristianos tenemos algunos ritos instituidos por Cristo y el Nuevo
Testamento, como el bautismo, la comunión, el ungimiento de los enfermos,
pero estos ritos no dependen de la función del Santuario o el Templo.
Aunque la circuncisión
es una ley ceremonial, fue dada antes del Santuario/Templo y por lo tanto no
depende de la función de éste, así que la destrucción del Templo en el
primer siglo de nuestra era, no remueve la posibilidad de que la
circuncisión sea aplicable a los cristianos. La abrogación o cesación de
este requerimiento es basada en otro principio: La Membresía en la fase
del “Nuevo Pacto” no requiere una membresía en el Israel étnico, que era el
núcleo central de los descendientes físico de Abraham (Hech. 15)
Para sintetizar nuestra
discusión de que si una ley del Antiguo Testamento es aplicable a nuestros
días, podemos decir: Una Ley Bíblica debe de ser mantenida y observada en
la extensión de que su principio puede ser aplicado a menos que el Nuevo
Testamento remueva la razón de su aplicación.
El señor Gordon Wenham concluye que:
“Los principio que delinean el Antiguo Testamento son y están validos y
autoritativos para el cristiano, pero las aplicaciones particulares
encontradas en el A.T, pueden ser que no.”
Lo que hemos formulado mas
arriba cubre varios casos:
- Las Leyes Rituales/Ceremoniales
que dependían del Santuario/Templo, no pueden ser aplicadas, por lo
tanto ya no son requeridas.
- Otras leyes, como los Diez
Mandamientos, el no comer carne con su sangre (Hech. 15:20, 29),
y proteger las personas de que no caigan del techo de tu casa (Deut.
22:8), pueden y deben ser aplicadas y mantenidas hoy.
- “Hasta donde el principio de la
ley pueda se aplicado”; esto quiere decir que los principios
autoritativos, universales, pueden estar vestidos dentro de ciertas
apariencias culturalmente condicionadas que no pueden ser aplicados en
todos los tiempos y lugares. Por ejemplo: “Si encontrares el buey de
tu enemigo o sus asno extraviado, vuelve a llevárselo.” (Exo. 23:4).
Tal respeto por la propiedad ajena está en armonía con el principio del
octavo mandamiento del Decálogo:
“No robaras” (Exo. 20:15). El principio de devolver la propiedad
de nuestro enemigo
se aplica aun
si consiste en otras cosas que no sean un asno o buey, tales como un
camello, un perro, un mustang (Ford), un
mercury (cougar).
·
Algunas leyes como la Circuncisión, podrían
mantenerse hoy, pero no son aplicables porque el Nuevo Testamento ha
removido la razón de su aplicación (Hechos 15)
El efecto neto de la
explicación que hemos formulado es que nosotros deberíamos de prestar mas
atención a la ley bíblica de lo que lo hacemos. ¿No lleva esto al legalismo?
No si el lugar de la Ley de Dios es mantenido en su perspectiva correcta.
Primero, la Ley de Dios es el estándar de pensar y actuar en
armonía con su carácter. No es, no puede ser y nunca fue la intención de la
ley ser un medio de salvación.
Hacer lo correcto jamás podrá redimir a alguien de la muerte o de pecados
pasados; sólo la Gracia de Dios, a través del sacrificio de Jesús puede
hacerlo.
Segundo, la Ley de Dios
es un don, es un regalo que protege al ser humano. Es y siempre ha sido para
el bien nuestro, como tal: “De manera que la ley a la verdad es santa, y
el mandamiento santo, justo y bueno.” (Rom. 7:12).
Categorización de la
Ley del Séptimo Día de Reposo.
Hasta ahora hemos encontrado que categorías como “Leyes
Morales, Leyes de Salud, Leyes Civiles y Leyes Ceremoniales”, son
clasificaciones analíticas posbíblicas, que implican la extensión a la cual
una ley en particular es aplicable o no, y que una ley puede caber o encajar
en mas de una categoría.
Estos factores son importantes
cuando comenzamos a encontrar los mandatos divinos en relación al Séptimo
Día de Reposo. No hay nada en el texto bíblico que coloque las leyes del
Sábado en una categoría u otra, y por lo tanto debemos de permitir la
posibilidad de que estas leyes pertenecen a más de una categoría. En
realidad hay varias clases de leyes en relación al Sábado, donde se puede
apreciar que pertenecen a cada una de las cuatro categorías.
Moral: En
Éxodo 20:8-11 y Deuteronomio 5:12-15 Dios manda a su pueblo a guardar el
Séptimo Día de Reposo, el pueblo tenia que cesar de trabajar dentro del
contexto de los Diez Mandamientos. Como los otros nueve mandamientos tienen
un carácter moral en su naturaleza y la observancia del Séptimo Día (el
cuarto mandamiento), es tan básico para mantener la relación entre Dios y el
ser humano, como lo es el abstenerse de practicar el politeísmo, idolatría,
y el tomar el nombre de Dios en vano (primero, segundo y tercer
mandamientos), no hay una sola razón para expresar, creer o enseñar de que
la ley del Séptimo Día o Sábado es esencialmente una ley ceremonial en su
naturaleza.
Si abstenerse de trabajar en el
Séptimo Día de Reposo tiene implicaciones ceremoniales porque es crucial
para la verdadera adoración del verdadero Dios, otros mandamientos del
Decálogo tienen también implicaciones similares. Por ejemplo,
fuera del pueblo de Israel, las naciones del antiguo Cercano Oriente tenían
regularmente rituales en honor a múltiples dioses, los cuales eran
representados por ídolos u otros símbolos. Estos aspectos de estos rituales,
fueron eliminados del pueblo de Israel por el primer y segundo mandamientos
del Decálogo. ¿Estas implicaciones de estos rituales paganos significa que
estos dos mandamientos son básicamente ceremoniales en su naturaleza y que
por lo tanto ya no son aplicables para nuestros días? No, no hay ninguna
indicación en la Biblia de que pueda haber un tiempo en cuando/donde sea
legitimo tener una relación con otro dios, y adorarlo por medio de ídolos o
símbolos materiales. Este es un principio universal y eterno el cual sirve
para preservar la relación entre Dios y el hombre.
Similarmente, aunque el
descansar en el Sábado puede tener muchas implicaciones ceremoniales, es
fundamentalmente una ley moral que es aplicable en todos los tiempos a todos
los seres humanos del planeta tierra. Con relación a los cristianos quienes
creen que el requerimiento del Sábado en el Decálogo significa que es una
ley moral, que debe de ser guardada por todas las personas de todas las
épocas en la misma manera que lo es el resto de las leyes del Decálogo.
A.T. Lincoln espresa: (From Sabbath to
Lord’s Day, pag. 355).
“Aquellos cristianos que argumentan
de esta manera pero aplican los requerimientos del cuarto mandamiento del
Sábado al Domingo, el primer día de la semana, no son tan consistentes como
los Adventistas del Séptimo Día, quienes todavía observan el séptimo día;
estos cristianos deben de encarar esta inconsistencia honestamente.
En sus propias presuposiciones, ¿con qué derecho se atreven a jugar con una
ley moral valida y eterna? ¿Cuál criterio les permite aislar el aspecto del
séptimo día, el cual después de todo es el centro y la razón de este
mandamiento (Exo. 20:11), como algo temporal, que pertenece sólo al
período mosaico mientras retienen el resto de los mandamientos del Decálogo
como normas para todas las épocas? Si la ley mosaica fue diseñada para
enseñar el principio de un día de descanso en cualquiera de los siete días
en vez del descanso en el séptimo día, debería de esperarse que su
legislación proveyera un día de descanso diferente para los sacerdotes(Nu.
28:9-10), pero no lo hace.”
Salud. Éxodo
23:12 nos dice: “Seis días trabajarás, y al séptimo día reposarás,
para que descanse tu buey y tu asno, tome refrigerio el hijo de tu sierva, y
el extranjero.”
Aquí se expresa que el descanso del
sábado beneficia a los animales, así que el sábado debe de proveer ciertos
beneficios físicos. Aun las personas que necesariamente no entienden las
implicaciones religiosas del sábado, como los “extranjeros”, ganan ciertos
beneficios de su descanso. Sin lugar a dudas el descanso del sábado
contribuye un refrigerio que incluye algún componente físico que conlleva al
bienestar físico del ser humano, y no hay ninguna razón por la cual una
persona moderna no reciba los mismos beneficios hoy en día.
Por supuesto, un beneficio físico para la salud por descansar un día a la
semana, no debería de señalar al séptimo día como el único día para recibir
este beneficio.
Civil. En
Números 15:32-36, un hombre que estaba recogiendo madera en el día de
Sábado, en abierta violación del mandamiento, fue muerto a pedradas por
mandato de Dios. Esto estableció un precedente enseñando que bajo la
teocracia del antiguo Israel, la pena máxima por violar el mandamiento del
sábado debía de ser administrada por el sistema judicial de la corte civil.
Mientras esta historia bíblica
preserva la estimación de Dios hacia la importancia crucial de la
observancia del Sábado entre su pueblo, tal castigo no puede ser aplicado
bajo las leyes civiles de la teocracia porque este sistema de administración
judicial no existe mas.
Sin embargo, el hecho de que dicho
sistema no exista más, y de que la penalidad no sea ahora aplicable en la
corte civil, en ninguna manera remueve nuestra responsabilidad frente a
Dios, porque por El todos seremos llamados a cuentas.
Ceremonial. El
calendario de los sacrificios que debían de hacerse periódicamente,
Números 28:9-10 nos dice de dos ofrendas encendidas, con su grano y
bebida que debían ofrecerse cada sábado, juntamente con la ofrenda regular.
En Levítico 24:8, el ritual de renovación del “Pan de la
Proposición”, que estaba encima de la mesa dorada en el lugar santo del
Santuario, debía de hacerse cada sábado. No hay dudas de que estos ritos son
leyes ceremoniales, en las cuales el sábado estaba envuelto, y que no
podemos aplicar mas pues el sistema de ceremonias basado en el Santuario
terrenal ha sido reemplazado por el ministerio real y sacerdotal de Cristo
en el Santuario celestial (Heb. 7-10). Sin embargo, el hecho de que
este ritual apropiadamente honrando la santidad del Sábado en el
Santuario/Templo del antiguo pueblo de Israel ha caducado, no significa que
el día como tal no sea santo, o que nosotros no tengamos que participar mas
en su santidad descansando de nuestro trabajo secular y dedicar ese día por
completo a la adoración de nuestro Creador y Redentor.
A pesar de que ciertas
implicaciones religiosas fueron agregadas al sábado, en el sistema de
adoración del antiguo Israel, las implicaciones morales y de la salud se
mantienen aun hoy. Para ilustrar esto, supongamos que un hombre llega a ser
padre y después un maestro. Si él deja de ser un maestro, seguirá siendo
padre, pues su papel de padre no depende de su profesión como maestro.
Hemos encontrado que el
Sábado está envuelto en leyes que pertenecen a las cuatro categorías. El
aspecto moral y de la salud del Sábado no están regidos por el tiempo ni la
época, ni la cultura, pero el castigo civil y las ceremonias no se pueden
aplicar mas. Así que en las bases del Antiguo Testamento que hemos
considerado hasta este punto, parece ser que el descansar del trabajo en el
Séptimo Día de la Semana sábado debe de mantenerse pues sus principios
pueden hoy en día ser aplicados.
Vamos a probar esta conclusión
provisional considerando algunas objeciones potenciales, incluyendo la
posibilidad de que se haya introducido una razón en el Nuevo Testamento que
anula el principio del Sábado, por la regla que establecimos anteriormente:
“A menos que el Nuevo Testamento remueva la razón de su aplicación.”
Objeción #1: La
observancia literal del Sábado fue ordenada para el Israel literal.
En soporte a esta idea, no hay un record bíblico
explicito de que la observancia del Sábado haya sido formulada como ley
antes de que Dios le diera la ley al pueblo de Israel. Es cierto que en
Éxodo 16, Dios requirió del pueblo la observancia del Sábado cuando El
mandó maná del cielo, antes de que El le diera los Diez Mandamientos al
pueblo en el Monte Sinaí (ver. 20), pero la comunidad a la cual El
les dio esta estipulación fue a la misma nación de Israel.
Mientras esta objeción parece lógica
a primera vista, está llena de errores, para empezar, ¿quién dice que un
deber divinamente ordenado no existe a menos que Dios lo ordene en forma de
una ley? Si esto fuera cierto, ¿Por qué Dios condena a Caín por haber matado
a su hermano (Gen. 4), siglos antes de que El le dijera a Noé y su
familia?, “Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de
mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su
hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por
el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el
hombre.” (Gén. 9:5-6).
Obviamente el principio de respeto a
la vida humana, el cual Caín violó fue heredado en el orden que Dios puso en
la Creación, cuando hizo al hombre a su imagen
(Gen. 1:26-27). Igualmente, el hecho de que el
reposar en el Séptimo Día de Reposo no aparece como un mandamiento divino
antes de Éxodo 16 no significa automáticamente que no era una
obligación antes de este tiempo.
Hay evidencias positivas de que en el séptimo día de la semana de
la Creación, Dios instituyó la cesación de nuestro trabajo secular para
beneficio de la raza humana. El hizo esto con su ejemplo, en vez de un
mandamiento: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó
el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo
santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la
creación.”(Gen. 2:2-3)
Estos versículos no describen o
explícitamente prescriben la observancia del Sábado por el hombre. Sin
embargo, la realidad de que Dios descansó de su trabajo y “reposó y cesó” (Exo.
31:17), a pesar de que El no se cansa ni necesita ningún descanso
físico, indica que la Biblia habla de El antropológicamente como recibiendo
algún beneficio refrigerante de su descanso, para mostrarle al hombre cómo
descansar en el Séptimo Día de Reposo, y como resultado de esto recibir
descanso de su fatiga (23:12) por seguir su ejemplo.
No cabe duda de la validez de esta interpretación, Jesús mismo
afirmó que el Sábado fue hecho por causa del hombre (antropo) y no el hombre
para el Sábado (Mar. 2:27).
El punto de vista de Jesús de que
Dios no simplemente intentó beneficiarse a si mismo cuando descansó en el
séptimo día de la Creación es apoyado por varios factores contextuales en el
libro del Génesis:
- En el séptimo día de la
Creación, Dios hizo mucho mas que descansar: El bendijo el séptimo día y
lo revistió de Santidad (Gen. 2:3). ¿Qué sentido tendría para
Dios el bendecir y santificar esta unidad de tiempo santo para el sólo
beneficio de El? En toda la historia de la Creación, las bendiciones de
Dios emanan de El hacia fuera, para el beneficio de todas sus criaturas
(Gén. 1:22,28).
¿Podemos imaginar que en el séptimo día Dios descansó y admiró su trabajo de
la Creación mientras Adán y Eva jugaban en el jardín (Gen. 2:15)?
La bendición debe de ser para
criaturas vivientes, viviendo en el mundo donde el Séptimo Día fue
establecido. Para recibir la bendición, ellos debieron de consagrar el día
como Dios lo hizo, alterando su conducta en ese día. El Día de Reposo como
la culminación de la Creación en el séptimo día de la primera semana,
demuestra que los seres humanos creados en el sexto día, necesitan una
relación con Dios para estar completos.
- Dios hizo al hombre a su imagen
y semejanza (Gén. 1:26-27) y lo comisionó a proseguir el trabajo
de la Creación fructificándose y multiplicándose (vers. 28).
También les dio la responsabilidad/dominio sobre toda la tierra (vers.
26-28; 2:15).
Si los seres humanos
fueron hechos a imagen de Dios y deben de emular a Dios trabajando
en su nivel como
Dios trabajó en el de él (compare Lev. 19:2), seria
adecuado razonar que
el hombre debería de
emular a Dios descansando de su trabajo como Dios descansó de su trabajo.
- En cada uno de los primeros
seis días de la Creación, Dios hizo algo que repercutió en todo el mundo
que tuvo resultados mundiales. Por lo tanto debe de esperarse que lo que
El hizo en el séptimo dia
también tenga resultados y repercute en todo el mundo. El configuró el
tiempo de una forma cíclica
aun antes del
hombre ser creado (Gén 1:3-5, 14-18) si lo pensamos bien, la
semana como medida
de tiempo no tiene
razón física de ser. El día lo medimos con relación a la rotación de
la Tierra
sobre su eje
en un lapso de 24 horas, los meses debido a la traslación de la Tierra
con
respecto al sol creando las
fases lunares; pero la semana de siete días, no tiene razón de ser,
a menos
que Dios la halla creado, como lo hizo con un propósito práctico.
El Día Séptimo de Reposo provee una
explicación correcta del origen de la semana, la cual no esta basada en los
movimientos de los cuerpos celestes. Así que cuando Génesis 2: 3 nos dice
que Dios bendijo y santificó el séptimo día, esta bendición y santificación
debía de ir en un sentido cíclico, aplicándose a cada séptimo día
subsiguiente.
El Séptimo Día de
Reposo es el “día de cumpleaños de la Tierra”, el cual no puede ser cambiado
como no podemos cambiar ningún cumpleaños, porque celebra un evento
histórico, que ocurrió en un punto del tiempo en el pasado. Otro aspecto
externo significado por el Sábado es la dependencia humana de Aquel que creó
y santificó a su pueblo (Exo. 31:13,17), de quien dependemos para
cada respiro y nos mantiene vivos (Dan. 5:23; Job 12:10; Sal. 114: 14-15;
145: 15-16).
Como Dios siempre será nuestro
Creador y Sustentador, el significado básico del descanso en el Séptimo Día
de Reposo, el cual captura esta relación divina entre Dios y el hombre, es
eterno, no tiene tiempo; no puede ser obsoleto mientras el hombre viva en el
Planeta Tierra.
La historia de la Creación no
contiene un mandamiento para que el ser humano observe el Sábado. Pero
tampoco contiene un mandamiento para abstenerse del adulterio, matar,
idolatría, o cualquiera de los Diez Mandamientos (compare Éxodo 20).
En Génesis 1-2, Dios estaba
creando el orden ideal de todas las relaciones en vez de crear mandamientos
que protegieran relaciones existentes. Para el ser humano, El instituyó el
Sábado, el Matrimonio y el Trabajo.
Estas tres instituciones abarcan los
principios que fueron después expresados en los Diez Mandamientos (compare
Éxodo 20: 3-17):
- Aparte de su expresión en el
mandamientos # 4, el principio del Sábado del papel Creador de Dios
elimina cualquier relación con otros dioses (# 1), idolatría (# 2) y
usar el Nombre de Dios en vano (# 3).
- Dentro del Matrimonio, los
padres son los agentes de Dios para continuar creando seres humanos a la
imagen de Dios. Por lo tanto se debe respetar a los padres (# 5)
El respeto
por la vida elimina el asesinato (# 6) y levantar falsos testimonios (# 9),
la santidad de la unión matrimonial elimina el adulterio (#7) y el codiciar
el esposo o la esposa de alguien (#10).
- El principio del Trabajo
elimina el hurto (#8) o levantar falsos testimonios (#9) para ganar
beneficios fraudulentamente del trabajo de otro, o impidiendo que
alguien se beneficie de su trabajo o posesiones, etc. (#10).
De acuerdo a Génesis 3,
cuando Adán y Eva mostraron irrespeto por la Soberanía de Dios comiendo del
árbol que El había prohibido (vers. 6), su matrimonio y trabajo se
afectaron por la maldición del pecado (vers. 16-19). Pero hay una
omisión importante en Génesis 3, el Sábado no fue afectado en ninguna manera
por ninguna maldición como resultado de la Caída al pecado. Diferente a las
otras dos instituciones de la Creación, el Sábado se mantiene como un
pequeño pedazo del Paraíso. Como tal, su valor aumenta por la degradación
que lo rodea. Ahora el trabajo exhausta, cesar de nuestra labor en el Sábado
nos provee del descanso necesario. Más importante, ahora que el ser humano
está cortado del directo acceso a Dios, necesitamos un recordativo de la
Soberanía de Dios hoy más que antes de la Caída. Mientras que la Caída hizo
el trabajo y el matrimonio difíciles y redujo el gozo de estas
instituciones, no eliminó la responsabilidad humana con relación a ninguna
de estas instituciones de la Creación ni a los principios que ellas
encierran.
Es claro que Dios instituyó
el Sábado para todo ser humano pues El lo instituyó en el principio, mucho
antes que Israel o cualquier judío existieran, con otros elementos básicos
para la vida humana como el matrimonio y el trabajo. Resumiendo Marcos
2:27, Cristo realmente actualizó el Sábado al decir que fue hecho no
sólo para los judíos sino para toda la humanidad, y no fue hecho para un
tiempo especifico, sino para todos los tiempos. El hecho de que el Sábado
sea uno de los Diez Mandamientos que Dios le dio al pueblo de Israel en el
Monte Sinaí no niega la universalidad del Sábado, sino que la reafirma, pues
todos los demás mandamientos tienes principios universales que se aplican
mas allá de la nación literal de Israel (compare Ro. 7:7; 13:9; Efe.
4:28; 5:3-6; 6:1-3; Apoc. 22:15)
Dios revistió el
sábado con un significado adicional cuando El lo reafirmó a la nación de
Israel. En adición de ser un recordativo de la Creación (Exo. 20:11),
el Sábado llegó a ser un recordativo también de la liberación de Israel en
Egipto (Deut. 5:15).Este evento de la liberación de Egipto está
ligado con la Creación.
Dios liberó al pueblo de Egipto
porque ellos le pertenecían a El, por virtud de que El los creó, lo que fue
demostrado por las diez plagas de Egipto y por la protección y provisión
milagrosa en el desierto. Para muchos cristianos, el sábado no representa la
liberación de ancestros literales del Faraón literal de Egipto. Sin embargo,
el lugar de honor del sábado en el sistema de adoración del pueblo de Israel
en una fase particular del “pacto”, no elimina su significado para personas
que están viviendo en otros tiempos y en otras fases del pacto.
Para concluir esta sección en contra
de la objeción de que el Sábado fue dado sólo a la nación de Israel literal,
hemos encontrado que el Sábado es universal pues fue instituido en la
Creación para el beneficio de todos los seres humanos, además del Matrimonio
y el Trabajo, mucho antes que la nación de Israel existiera. Aunque el
Sábado fue después formulado como una ley, originalmente fue simplemente
establecido con el ejemplo de Dios como la manera de hacer las cosas.
Objeción #2: La observancia del Séptimo Día de Reposo literal ya no es
relevante pues es un símbolo/tipo temporal de un “descanso” espiritual mayor
que los cristianos gozan hoy en día.
Algunos han encontrado apoyo para esta creencia en
Hebreos 4, donde el descanso del Sábado simboliza una vida de descanso
apacible, envolviendo todos los días de la semana del resultado de obedecer
a Dios. Además Colosenses 2:16-17 dice: “Por tanto, nadie os
juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o
días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo
es de Cristo.”
En el versículo 17, “sombra” (skia)
ha sido interpretada como que significa “tipo temporal”. Así que algunos
interpretes comúnmente suponen que los “sábados” mencionados en el vers. 16
funcionaron como “tipos temporales”.En contra de la idea de que el Sábado
era un símbolo (tipo) temporal, Dios instituyó el Séptimo Día de Reposo para
el ser humano mucho antes del pecado (Gen.2:2-3).
Por lo tanto no puede ser uno de los tipos/símbolos temporales que Dios estableció después del pecado para guiar al ser humano a la salvación
después de la Caída al pecado.
En otras palabras el Sábado no puede ser un símbolo/tipo temporal porque
existe desde mucho antes de la necesidad de símbolos temporales.
Seria provechoso
considerar Hebreos 4. Es cierto que en este pasaje el descanso del
Sábado es usado para caracterizar una vida de paz y gozo como resultado de la fe en
Dios.
El Sábado como microcosmo de esa vida es simplemente una extensión del
significado que el Sábado ha tenido desde la Creación. Pero esto no
significa que el Sábado es una clase de símbolo histórico/horizontal
temporal como el sistema de sacrificio de Israel. Un símbolo
histórico/horizontal consiste en algo que prefigura algo en el futuro, lo
que constituye su antitipo. Cuando el antitipo comienza, el tipo se
convierte en obsoleto.
Por ejemplo, el sacerdocio levítico
fue desplazado por el Sacerdocio de Jesús más grande de Melquisedec (Heb.:
7-10). Otro ejemplo es el ritual de la Pascua, la cual Cristo cumplió y
por lo tanto fue abolida cuando Cristo murió en la cruz (Juan 19:14).
El tipo y antitipo no funcionan al mismo tiempo.
Pero en Hebreos 4,
el descanso de Dios no ha venido repentinamente a estar disponible para los
cristianos; estaba disponible desde siempre y no fue plenamente disfrutado
en los tiempos del Antiguo Testamento solamente por la falta de fe. Porque
la vida de descanso estaba disponible en los tiempos del A.T al mismo tiempo
que el Sábado semanal estaba en operación para los israelitas, el Sábado
semanal no puede ser un tipo o símbolo histórico de la vida de descanso.
Sino, es un memorial eterno de la Creación.
Ahora estamos en una
mejor posición para entender Colosenses 2:16-17. El asunto en este
difícil pasaje es el problema de que a pesar de la victoria de Cristo y la
salvación de la condenación para los pecadores a través de la cruz (Col.
2:13-15), algunos cristianos estaban erróneamente juzgando y criticando
a otros (Rom. 14:3) porque no estaban practicando doctrinas
ascéticas, las cuales incluían dieta y la observancia de días religiosos, de
acuerdo con su filosofía.
Cualquiera que sea el preciso significado de SABBATON, parece estar claro
que Pablo no estaba refiriéndose a simples observancias de la Ley mosaica,
pero si a su mal uso dentro del marco de filosofías erróneas.
Para Israel la
observancia de estos días santos era evidencia de obediencia a la ley de
Dios y un signo de su elección entre todas las naciones. En Colosa, sin
embargo, los días sagrados tenían que ser observados en el nombre de los
“espíritus elementales de universo”, poderes astrales quienes dirigían el
curso de las estrellas y regulaban el orden del calendario. Así que Pablo no
está condenando el uso de los días sagrados o estaciones como tales; es el
motivo erróneo envuelto cuando la observancia de estos días está ligado a la
adoración de los espíritus. En apoyo a esta conclusión, el
calendario de sacrificios “sombras/tipos" llevados a cabo en festivales,
lunas nuevas, y Sábados (Num. 28-29) eran públicos, ejecutados por
los sacerdotes en el templo de Jerusalén en nombre de toda la comunidad
judía.
Así que, a excepción de la
posibilidad de que algunos sacerdotes judíos vivieran en la Diáspora, la
gente de Colosa nunca hubiera tenido la oportunidad de participar en estos
ritos. Por lo tanto, el asunto en particular debe de haber sido la actitud
de algunas personas hacia el sistema ceremonial representado por los
sacrificios que se hacían en base al calendario festivo del pueblo de
Israel, como reflejo de su práctica religiosa personal.
La prohibición de
trabajar en Sábado, el cual debe de ser recordado y observado como uno
de los Diez Mandamientos (Exo. 20:8-11; Deut. 5: 12-15), preexistía y
era independiente del sistema ceremonial que funcionaba como sombra de las
cosas que habían de venir. En Génesis 2:2-3, Dios consagró el Sábado
cuando el orden del mundo fue establecido en la Creación, declarándolo un
día Santo. Nada de lo que los seres humanos puedan o no puedan hacer puede
afectar la santidad del Sábado. No es una institución la cual existe o deja
de existir en base a su observancia por parte del hombre; el descanso por
parte de Dios es una realidad así como lo es su trabajo divino, así que la
santidad del Sábado es también una realidad no importando que el hombre goce
de sus beneficios o no.
Si la observancia
literal del Séptimo Día de Reposo no es un tipo o símbolo histórico temporal
y por lo tanto debe de ser mantenido, ¿deberían los cristianos estar
obligados a observar los festivales judíos anuales? No. Para comenzar,
Levítico 23 expresa que hay una diferencia cuando separa el Sábado
semanal de los festivales a través de una segunda introducción en el
calendario de los días sagrados (vers. 4). Los festivales estaban limitados
a la fase del pacto del monte Sinai por varios factores, ninguno de los
cuales se aplica al descanso básico del Sábado.
1.
La Esencia de la observancia del festival envolvía ceremonias que
funcionaban como símbolos históricos temporales.
2.
Para sus observancias completas, los festivales dependían de la
continuidad del sistema ceremonial israelita.
3.
Los festivales estaban arraigados en la experiencia nacional y
religiosa particular del pueblo de Israel.
Nosotros no podemos,
observar completamente el sistema de los festivales bíblicos aun si nosotros
quisiéramos porque eso requeriría que hiciéramos peregrinaje al templo de
Jerusalén, donde los sacrificios deben de ser ofrecidos (Exo. 23:14-17;
34:22-24; Lev. 23; Num 28-29). Después de la destrucción del segundo
templo de Jerusalén en el año 70 de nuestra era, los judíos desarrollaron
versiones adaptadas de los festivales, las cuales no requerían sacrificios o
peregrinación a Jerusalén. Estas observancias están basadas en elementos
importantes de los festivales bíblicos, a los cuales se le han añadido
liturgias tradicionales posbíblicas y algunos elementos didácticos. Si un
cristiano moderno querría participar de uno de las fiestas judías de los
festivales bíblicos como La Pascua, el Día del Juicio (Yom Kippur), o las
fiestas de la Cabañas, el o ella podría tener una edificación y
enriquecimiento personales y nada mas porque estos festivales no se llevan a
cabo siguiendo los ritos biblicos. Pero no podemos confundir las adaptaciones
posbíblicas judías de los festivales con las formas mandatorias bíblicas de
los festivales antiguos del pueblo de Israel, los cuales no existen mas.
Aunque el Sábado nunca
ha funcionado como un símbolo/tipo temporal histórico y horizontal, ¿podría
haber servido como un tipo temporal vertical, como el santuario de Israel en
la tierra que servia como una copia del santuario de Dios en el cielo (Exo.
25:9; Heb. 8:5; Sal. 11:P4)? ¿Podría el descanso humano terrestre en el
Séptimo Día ser una copia del descanso divino en el cielo? La evidencia
bíblica indica una respuesta negativa.
Primero, sólo porque el hombre imita
a Dios en algunos aspectos no indica la existencia de un simbolismo temporal
vertical. Por ejemplo, el llamado de Levítico 19:2 a imitar el
carácter de Dios es reiterado en 1 Ped. 1:16 para lo cristianos como
un mandato eterno.
Segundo, en Génesis 2:2-3,
Dios descansó en el séptimo día en conexión con la creación de este mundo.
No hay ninguna indicación de que el Sábado era originalmente una institución
celestial que entonces fue copiada en la tierra en la misma forma que el
santuario terrenal era una copia del templo celestial original.
Tercero, si el Sábado fuera un
simbolo o tipo temporal vertical, esperaríamos alguna indicación en la
Biblia con respecto al fin de su observancia, de la misma forma que la
tenemos en el caso del santuario terrenal (Heb. 7-10). Pero tal
indicación no aparece en la Biblia.
Objeción #3: Aunque
el descanso del Séptimo Día de Reposo puede ser observado por cristianos hoy
en la mediada en que su principio pueda ser aplicado, es como la
circuncisión (compare Hechos 15) en que el Nuevo Testamento ha eliminado la
razón para su aplicación.
Por el contrario, además de la realidad de que el
principio de descanso del Sábado no ceremonial no es mencionado como
abrogado o eliminado o alterado en Hechos 15 o en ninguna parte del Nuevo
Testamento, la verdadera importancia del Sábado es restaurada bajo el “Nuevo
Pacto. Cuando Dios reafirmó el Sábado para el pueblo de Israel, era mas que
un mandamiento; de acuerdo a Éxodo 31:13, 17 (compare con Ezeq. 20:12),
funcionaba como una marca externa del pacto por la cual Dios santificaba a
su pueblo.
Esta función aplicaba a Israel un
principio que había sido heredado en el Sábado desde la Creación. En el día
séptimo de la Creación, Dios santificó el Sábado (Gen. 2:2-3), una
unidad de tiempo. ¿Por qué? Para afectar a aquellos que observaran este
tiempo especial.
¿Cómo serian afectados? Ellos
emularían a su Creador y reconocerían su relación estrecha con El. Porque
ellos le pertenecerían a Dios, quien es intrínsicamente santo, ellos se
santificarían de El y a través de El. ¿Es esta santidad importante para los
creyentes del “Nuevo Pacto”? Pedro escribió:
“Sino, como aquel que os llamó es santo, se también vosotros santos en
toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy
santo.” (1 Ped. 1:15-16; reiterando Lev. 11:44-45; 19:2; 20:26).
De acuerdo con Pablo, Cristo eclipsó la Torah de Moisés
en el sentido de que El es más glorioso, efectivo y completo y por lo tanto
una adecuada revelación del carácter de Dios. (2 Co. 3). Esto
significa que la revelación a través de la encarnación de Cristo derrama una
luz mas grande sobre los principios divinos que la ley de Dios, la cual está
abiertamente manifestada dentro de la comunidad de creyentes porque la ley
está escrita en el corazón. Como un judío observador de la ley, Cristo
magnificó las leyes dadas dentro del marco del pacto en el Sinai, mostrando
como El las aplica, en vez de anularlas (Mat. 5:17-48).
El Autor de la ley viene a este
mundo y a su creación y vive en medio de nosotros todo lo que las leyes
escritas tenían la intención de comunicar y transmitir.
Así que, la Ley de Moisés no ha sido reemplazada, sino que la ley de Cristo
ha sido superpuesta en ella. Iluminados y facultados por Cristo, sus
seguidores, quienes “sirven bajo el régimen nuevo del Espíritu” (Rom.
7:6) pueden y deben tener una justicia genuina que excede aquella de
los legalistas. (Mat. 5:20).
El Cristo divino quien
no cometió pecado y su propia sangre lo califica para ofrecer un mejor pacto
con la salvación real en lugar de la purificación a través del sacrificio de
animales ofrecidos por sacerdotes pecadores (Heb. 7-10, 13), no
reemplaza la santa, buena, justa y espiritual ley de Dios (Rom. 7:12, 14)
como un medio de salvación del pecado porque Dios nunca ha ofrecido la
salvación en base a la ley. La Ley no es el problema ni tampoco la solución.
El problema es el pecado.
Cuando el pueblo de
Israel fue desobediente, teniendo una experiencia religiosa pésima bajo el
“viejo pacto”, ellos fallaron en recibir la santificación a través de Dios.
Bajo estas condiciones, cualquier observancia del Sábado que ellos pudieran
tener era una forma hipócrita de religión externa (compare Isa. 1, 58).
Sin embargo, aceptando la Gracia de Dios y grabando en el corazón su
ley, incluyendo el Sábado, ellos podían llegar a ser santos como El es santo
(Lev. 19:2-3). Así el Sábado como es magnificado por Cristo es
una señal verdadera de una experiencia real de santificación (Exo. 31:13;
Isa. 58).
Al restaurar y grabar en nuestros corazones la santidad y
la obediencia a través del Espíritu Santo (Jer. 31:31-34; Eze. 36:25-28),
el “Nuevo Pacto” restaura al Sábado a su verdadero significado. En vez de
ser una observancia hipócrita y externa, llena de tradiciones humanas,
apunta a una realidad viviente: Las personas que están permitiendo que Dios
los santifique guardan el día santificado. El grabar la ley en el corazón
está en armonía con los preceptos externos de ley, en vez de invalidarla.
Durante su ministerio, Jesús enseñó
a los cristianos como vivir bajo el “Nuevo Pacto”. Así como Dios instituyó
el Sábado en la Creación por su ejemplo (Gen. 2:2-3), el ejemplo de
Cristo en cuando a la deformación de la observancia del Sábado tiene una
relevancia importante para los cristianos hoy. Lucas 4:16 reporta un
suceso temprano en el ministerio de Cristo: “Vino a Nazaret, donde se
había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su
costumbre, y se levantó a leer.” Así que era costumbre para Jesús el
participar de la adoración en el Sábado. Mas significante aun es el hecho de
que Jesús tuvo muchos problemas no meramente por guardar el Sábado, pero por
restaurar el Sábado a su verdadero lugar dentro del “Nuevo Pacto”, nos
muestra que la propia observancia del Sábado era de gran importancia para El
y por lo tanto debe de ser importante para los cristianos. No hubo mayor
punto de contención, o una doctrina bíblica donde Jesús tuvo más problemas y
enfrentamientos con los judíos como la doctrina y la verdadera observancia
del Sábado. Los judíos habían desvirtuado el Sábado y la verdadera forma de
observarlo, lo habían inundado con tradiciones y leyes que el Sábado llegó a
ser una carga mas que un descanso para todo el pueblo.
Jesús restauró su verdadera observancia y su justo lugar dentro de la eterna
ley de Dios.
Jesús encontró
controversias y estuvo en peligro por sanar en Sábado (Marc. 3:1-6; Juan
5:2-18; 9:1-41), quitando así con su ejemplo las hipócritas tradiciones
humanas y mostrando el verdadero propósito del Sábado como fue originalmente
creado (Gen. 2:2-3): “El Sábado fue hecho por causa del hombre, y no el
hombre por causa del Sábado. Por lo tanto el Hijo del Hombre es Señor aun
del día de reposo.” (Mar. 2:27-28). ¿Por qué Jesús restauraria algo que
estaba a punto de desechar después? ¡Eso tendría tanto sentido como
remodelar una casa antes de demolerla!
Además, ¿Por qué Jesús aboliría el séptimo día de reposo cuando su señorío
sobre el Sábado era parte de su obra mesiánica?
J. Gerstner hace una observación importante: “Como el Sábado fue hecho para
el hombre y no viceversa, el hombre no puede determinar usarlo o no como le
plazca. Entonces dejaría de ser el sábado y llegaría a ser el día que el
hombre, no Dios, define… Si el hombre forma el sábado a su
propia imagen, no conlleva la utilidad y el significado que Cristo le
atribuye al verdadero sábado de Dios. Así, en base al estatuto que los
cristianos comúnmente toman hoy como que están liberados de la ley sabática,
Cristo actualmente une a sus seguidores firmes con el sábado. Debe de ser
recordado, por supuesto, que Dios requiere del hombre amar la misericordia y
hacer bien a otros y caminar humildemente en el Sábado. Esta es la ley.
Gerstner pag. 86
No es accidental el que
Jesús sanara a la gente en el Sábado, en esta forma los liberaba de sus
cargas y les daba el descanso para sus sufrimientos. Sus sanamientos eran
una manifestación de su poder creativo con el propósito re-creativo que
revela el corazón del “Nuevo Pacto” y concuerda con el énfasis en la
redención en la cláusula o motivo del mandamiento del Sábado en
Deuteronomio 5:15: “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que
Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo
cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.”
Cuando su propio pueblo persiguió a Jesús por sanar en el Sábado,
El respondió: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.”
Por el poder creativo de Dios, los seres humanos podemos disfrutar del
descanso (Sal. 121:3-4). A través de sus milagros, Cristo nos dio
pautas del ideal de Dios para el mundo como El lo creó, ideal que será logrado
cuando El restaure al mundo otra vez.
Como lo dice Jurgen
moltmann: “Algunos ven los milagros como una implausible suspensión de las
leyes del universo físico. Como señales, sin embargo, ellos significan
justamente lo opuesto. La muerte, la decadencia, la entropía, y la
destrucción son las verdaderas suspensiones de las leyes de Dios; los
milagros son los destellos pequeños y tempranos de la restauración. Los
milagros de Jesús no son milagros sobrenaturales en un mundo natural. Son
las únicas cosas verdaderamente “naturales” en un mundo que no es natural,
endemoniado y herido, como es este mundo.” The Jesus I never know.
Bajo la fase del “Nuevo
Pacto” del pacto divino, Dios restaura al mundo y al hombre al ideal sin
pecado que El tenia desde el principio para ellos (Apoc. 21:22). Como
el Sábado era parte del “pacto de la Creación”, antes que el pecado del
hombre entrara a este mundo, es apropiado que el Sábado continué en la
“nueva tierra” (Isa. 66:22-23).
Conclusión
Hemos encontrado que las fases sucesivas del pacto
unificado y divino que forma la estructura esquelética de toda la Biblia son
acumulativas, creándose en base a fases anteriores en vez de anularlas. Es
verdad que, hay diferencias de énfasis a medida que la historia de la
salvación progresa, pero Dios siempre ha ofrecido la salvación por Gracia
a través de la fe. Así que mientras el “Nuevo Pacto” ratificado por la misma
sangre de Cristo culmina la iniciativa de Dios de restaurar la relación
intima, personal con la raza humana, satisface y cumple el plan de largo
alcance de Dios, en vez de radicalmente repeler todo lo que había sido hecho
antes.
Es cierto que el “Nuevo
Pacto” reemplaza un “viejo pacto” defectivo, pero este “viejo pacto”
envolvió una respuesta errónea de falta de fe y desobediencia que estropeó
las relaciones divino-humanas porque se alejó de la experiencia interna del
corazón enfatizada en el “Nuevo Pacto” ofrecida por Dios desde el principio.
El “Nuevo Pacto” no sólo representa
una fase del pacto ratificada por el único sacrificio que ofrecía real
salvación a todos aquellos que estuvieron viviendo en todas las fases del
pacto, sino también representa la única dinámica divino-humana por la cual
los seres humanos bajo cualquier fase del pacto pueden ser salvos.
Así que el “Nuevo
Pacto” no es sólo un pacto, uno entre muchas reafirmaciones del pacto total
divino, es el Pacto Eterno de Dios. La ley divina es para el beneficio y
protección de todas las parte envueltas en cualquier tipo de relación. Nunca
ha tenido el propósito de salvar por las obras, corroborado por la realidad
de que la Biblia siempre la pone dentro del marco de la Gracia.
Al clasificar la aplicabilidad de
las leyes bíblicas dentro categorías analíticas modernas: Moral, Ceremonial,
Civil y Salud; propusimos una simple regla: Una ley bíblica debe de ser
observada en la medida que su principio pueda ser aplicado a menos que el
Nuevo Testamento remueva la razón para su aplicación.
Entonces los principios morales y de
salud se aplican en todo tiempo, las leyes ceremoniales que servían una
función profética apuntando a la actividad salvadora de Cristo son
reemplazadas por su ministerio, y los cristianos deben preservar los
principios contenidos en las leyes civiles aun cuando el sistema judicial
del antiguo Israel ha terminado y sus dependencias especificas culturales no
se apliquen mas.
El mandamiento divino
de descansar de nuestro trabajo en el séptimo día de la semana encarna un
principio universal y eterno que protege las relaciones divino-humanas, como
está mostrado en su inclusión en los Diez Mandamientos. Al mismo tiempo, el
descanso del Sábado provee un beneficio de salud. Sin embargo, la pena civil
del antiguo Israel por la violación de la observancia del Sábado y las
ceremonias de sacrificios ejecutadas en el Sábado no pueden ser aplicas
porque dependían de instituciones civiles que ya no existen.
Que los cristianos modernos deben de
continuar observando el séptimo día de reposo en el Sábado semanal como
parte de la experiencia del “Nuevo Pacto” que ellos disfrutan en Cristo es
apoyado por tres grandes factores, los cuales hemos expresado en la forma de
respuestas a las objeciones.
- El Sábado es universal y no
está limitado al pueblo de Israel porque se originó antes que los
israelitas existieran como pueblo.
- El Sábado nunca ha funcionado
como un tipo/símbolo histórico vertical y horizontal de realidades más
grandes y futuras porque Dios lo constituyó mucho antes de la necesidad
por la cual esos tipos o símbolos fueron traídos por la Caída en el
pecado.
- En vez de eliminar el descanso
del séptimo día de reposo, el “Nuevo Pacto” restaura el verdadero
propósito de la observancia del Sábado, el cual es para el beneficio de
los seres humanos y celebra la forma en que Dios los santifica haciendo
a los seres humanos como El mismo, cuyo carácter es el amor.
- Nunca olvidemos que la base
central del “Nuevo Pacto” es que Dios pondrá su ley en nuestra mente y
la escribirá en nuestro corazón. (Jer. 31:31-34). Estudiemos bien la
Santa Biblia. ¡Amén!