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A través de los siglos, los cristianos que creen en la Biblia
han recibido las Escrituras como la Palabra de Dios, inspirada,
fidedigna y autorizada.
En eso han seguido el ejemplo de los creyentes bereanos a
quienes Pablo elogio como "nobles" porque "recibieron la palabra
con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras" (Hech.
17:11).
¿Que es lo que hace a la Biblia única? ¿Y por qué
siempre se ha encontrado a los seguidores de Cristo confiando en
la palabra?
La Biblia es el Libro de los libros.
La iglesia cristiana siempre ha apreciado su Libro como algo
único. La familia de la iglesia ha atesorado este Libro como una
joya costosa, aun a pesar de la adversidad y de la oposición de
los incrédulos. Este Libro ha separado a los cristianos de los
no cristianos. Ha dividido a la iglesia entre herejes y
ortodoxos, protestantes y católicos. Y en tiempos recientes, en
conservadores y liberales.
¿Que es exactamente este libro llamado la
Biblia?
La Biblia se refiere a sí misma como "las Escrituras" (Mat.
21:42; Luc. 24:25-27, 44,45)
"el libro de Jehová" (Isa. 34:16), "los oráculos de Dios"
(Rom. 3:2), la "Buena palabra de Dios" (Heb. 6:5) y la "palabra
de Cristo" (Col. 3:16).
La Escritura también se compara a sí misma a una cantidad de
cosas para enfatizar su importante función. Como Lámpara o Luz
(Sal. 119:105, 130; 2 Ped. 1:19) no solo disipa las nubes de
oscuridad en nuestro mundo de duda en nuestras vidas, sino que
también nos ayuda a escapar de los peligros y a ver con claridad
nuestro camino en la vida.
Como Pan o alimento (Mat. 4:4; Job 23:12) alimenta al
hambriento y le proporciona nutrientes para su crecimiento
espiritual. Como Espejo (Sant. 1:23-25) hace que nos veamos tal
como realmente somos, para que podamos ser cambiados a la
perfecta imagen modelo de Jesucristo (2 Cor. 3:18).
Como Agua (Sal. 119:9; Efe. 5:26; Juan 15:3) tiene un poder
limpiador y transformador. Como Fuego (Jer. 20:9; 23:29; Sal.
39:3) puede derretir todas las aleaciones del pecado en nuestras
vidas.
Como Martillo (Jer. 23:39) puede quebrantar los corazones
endurecidos de una manera que ningún método humano jamás puede
hacerlo. Como Espada (Efe. 6:17; Heb 4:12) puede atravesare
nuestra conciencia, herir nuestro orgullo y matar nuestro
espíritu rebelde. Como Semilla (Luc. 8:11) produce fruto en la
vida. Y como algo que "discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón" (Heb. 4:12) nos enseña a no criticar y
juzgar la Biblia, sino mas bien a someternos a sus enseñanzas.
Verdaderamente este Libro no es igual a ningún otro.
La Biblia es un Libro Único.
Originalmente fue escrita por unos 40 autores diferentes en
tres continentes diferentes (África, Asia y Europa), en países
que distan cientos de kilómetros y en un periodo de unos 1500
años. Trata con asuntos de interés universal: historia,
filosofía, ciencia, salud, arquitectura, religión, etc.
Se dirige a las necesidades de cada generación, ofrece
soluciones para las perplejidades de la vida, y también revela
el origen y el futuro de nuestro mundo. Ha llevado paz a las
conciencias turbadas, consuelo al acongojado, esperanza al
desesperanzado, valor al desalentado y la seguridad del
reencuentro de los enlutados.
Escrita originalmente en hebreo, arameo y griego, la Biblia
ha sido publicada en mas idiomas que ningún otro libro en la
historia y, con todo, no ha perdido su intensidad original. Este
libro que es único, apela al joven tanto como al anciano, al
rico tanto como al pobre, al ignorante tanto como al sabio.
Defiende los derechos de cada persona, incluyendo los de los
pobres e indefensos, y demuestra poseer un poder misterios para
transformar vidas.
Una lectura cuidadosa de este libro revela que "la Biblia fue
escrita por hombres de cada nivel de la vida política y social,
desde el rey sobre su trono hasta los ganaderos, pastores,
pescadores y políticos de poca importancia. Aquí están las
palabras escritas por príncipes, por poetas, por filósofos, por
pescadores, estadistas, por profetas, por sacerdotes, por
cobradores de impuestos, por médicos, por hombres ensenados en
la sabiduría de los egipcios, por hombres educados en la
universidad de Babilonia, por hombres adiestrados a los pies de
maestros como Gamaliel. Hombres de cada categoría y clase están
representados en este volumen milagroso.
Las circunstancias bajo las cuales se escribió este libro
fueron a veces muy difíciles y siempre las mas variadas.
Porciones de él fueron escritas en tiendas de campaña, desiertos,
ciudades, palacios y mazmorras. Algunas partes fueron escritas
en tiempo de peligro inminente y otras en tiempos de exaltado
gozo.
Pero la cosa notable acerca de la Biblia es que, a pesar de
las circunstancias que dieron origen a los 66 libros diferentes
en este Libro, el contenido de la Biblia muestra una armonía
única.
"contiene toda clase de literatura; pero que revoltijo seria
si los 66 libros hubieran sido escritos en esta forma por
hombres comunes. Supongamos, por ejemplo, que consigamos 66
libros médicos, escritos por 30 o 40 doctores diferentes, de
escuelas diversas; los encuadernamos todos juntos y después
intentamos curar a un hombre con lo que enseña el libro. De
seguro el hombre moriría; pues cada medico tendrá su propia
opinión y no habría armonía en el libro.
Su conservación ha sido milagrosa.
La Biblia ha sido preservada notablemente durante el proceso
de transmisión. A pesar del hecho que fue escrita en material
perecedero y fue copiada y recopiada por cientos de años antes
de la invención de la imprenta o de las computadoras, cuando se
la compara con todos los otros manuscritos antiguos, la Biblia
desplegado una exactitud extraordinaria en su transmisión.
Con excepción de algunas secciones de Esdras y la mitad de
Daniel que fueron escritas en arameo, el Antiguo Testamento fue
escrito originalmente en hebreo. El alfabeto hebreo tiene muchas
letras que se parecen mucho entre si. Hasta cerca del año 700 de
nuestra era, cuando un grupo de escribas judíos (llamados
masoretas) inventaron un sistema para escribir las vocales, la
escritura hebrea consistía solo de consonantes. Sin ningún signo
de puntuación y, a veces, apenas con algunos espacios entre las
palabra. Es como si leyéramos Génesis 1: 1-3 así:
NLPRNCPCRDSLSCLSLTRRTRRSTBDSRDNDVCLSTNGLSSTB
NSBRLFZDLBSMLSPRTDDSSMVSBRLFZDLGSDJDSSLLZFLL
La notable exactitud con la cual los masoretas escribieron el
texto de la Biblia se debe a las estrictas reglas que siguieron.
Por ejemplo, ninguna palabra o letra podía se escrita de memoria.
Se contaban las palabras o las letras de cada sección, y si
las copias recientemente hechas no se ajustaban, se descartaba
la copia recién hecha y se comenzaba de nuevo la tarea.
Bernard Ramm ha descrito el proceso que llevo a conseguir
esta exactitud única:
"Con referencia la Antiguo Testamento sabemos que los judíos
lo preservaron como nunca ha sido preservado ningún otro
manuscrito. Con su Masora (parva, magna y finalis) [métodos para
contar] ponían indicadores sobre cada letra, silaba, palabra y
párrafo. Tenían clases especiales de hombres dentro de su
cultura, cuyo único deber era preservar y transmitir estos
documentos prácticamente con una fidelidad perfecta: los
escribas, los doctores de la ley y los masoretas.
¿Quién ha contado alguna vez las letras y las sílabas de las
obras de Platón o de Aristóteles? ¿De Cicerón o Séneca?
Por otra parte, el Nuevo Testamento fue escrito en griego
coiné, el idioma común de los tiempos apostólicos. Aunque no
existen copias originales de los escritos primitivos de los
apóstoles, han sobrevivido copias escritas a mano. Se las llama
Manuscritos por la frase latina manu scriptum, que
significa "escrito a mano". Las abreviaturas que usan
generalmente los eruditos para los manuscritos son: "MS" para
singular y "MSS" para el plural.
Los materiales del Nuevo Testamento son mucho mas recientes
para nosotros que los del Antiguo Testamento. Pero mientras que
los bien adiestrados copistas judíos eran extremadamente
cuidadosos al copiara cada palabra de los documentos del Antiguo
Testamento, factores tales como la gran demanda de copias del
Nuevo Testamento para instruir los nuevos creyentes, y las
interrupciones frecuentes al copiar debido a las hostilidades y
persecuciones, llevaron a tener copias hechas precipitadamente y
algunas veces en forma descuidada, de los manuscritos originales
del Nuevo Testamento.
Afortunadamente para nosotros, debido a que han sido
preservados tantos manuscritos del Nuevo Testamento, casi
siempre podemos cotejar cualquier sección cuando hay alguna duda.
Como el texto original de la Biblia ha sido preservado de una
manera única, los cristianos pueden estar absolutamente seguros
de su exactitud esencial.
Sir Frederic Kenyon, antiguo director del Museo Británico y
una autoridad en manuscritos de la Biblia, lo dijo así: "El
cristiano puede tomar toda la Biblia en su mano y decir sin
temor o vacilación que tiene en sus manos la verdadera Palabra
de Dios, transmitida sin perdida esencial de generación en
generación a través de los siglos"
La Supervivencia única de la Biblia.
Sin embargo, de todos los libros que alguna vez se hayan
escrito, la Biblia ha sufrido los ataques más crueles. Con todo,
ha sobrevivido a la persecución de los críticos y de los
enemigos. Como un yunque, "los martillos de los infieles han
estado golpeando este libro por siglos, pero los martillos se
desgastaron y el yunque aun perdura. Si el libro no hubiera sido
el libro de Dios, los hombres lo habrían destruido hace mucho
tiempo. Emperadores y papas, reyes y sacerdotes, príncipes y
gobernantes, todos hicieron la prueba; ellos murieron y el libro
aun vive.
Bernard Ramm preguntó en forma retórica si, además de la
Biblia, ha habido alguna vez un libro sobre filosofía, religión,
psicología o cualquier otro tema que haya sido tan "desmenuzado,
apuñalado, zarandeado, escudriñado y difamado… con tanto veneno
y escepticismo, con tanta minuciosidad y erudición en cada
capitulo, línea y doctrina. Ramm concluyo: "Mas de mil veces
doblaron las campanas anunciando la muerte de la Biblia; se
formó la procesión para su funeral; se labró la inscripción de
la lápida sepulcral; y se leyó el entierro. Pero de algún modo
el cadáver nunca se quedó quieto.. considerando la erudición
total de los críticos y la ferocidad y precisión de los ataques,
esperaríamos que la Biblia hubiera sido sepultada
permanentemente en alguna geniza cristiana.
Pero tal cosa es difícilmente el caso. La Biblia aun es amada
por millones, leída por millones y estudiada por millones."
Jesús lo dijo mejor hace casi 2000 años: "El cielo y la tierra
pasaran, pero mis palabras no pasaran" (Mat. 24:35). Acerca de
esta declaración alguien ha escrito lo siguiente:
"El imperio del César ha pasado; las legiones de Roma están
convertidas en polvo; las avalanchas que Napoleón lanzó sobre
Europa se han derretido; el orgullo de los faraones ha caído;
las pirámides que levantaron para que fueran sus tumbas se están
hundiendo cada día en las arenas del desierto; Tiro es un roca
donde extienden sus redes los pescadores; a Sidón apenas le
queda una roca; pero la Palabra de Dios sobrevive. Todas las
cosas que han amenazado extinguirla la han ayudado, y cada día
demuestra cuan pasajero es el monumento mas noble que el hombre puede erigir, cuan perdurable la mas mínima palabra que Dios ha
hablado.
La tradición ha cavado una fosa para ella; la intolerancia le
ha encendido muchos haces de línea; muchos Judas la han
traicionado con un beso; muchos Pedros la han negado con un
juramento; muchos Demas la han abandonado; pero la Palabra de
Dios aun vive."
¿Cómo explicamos la notable unidad, poder, supervivencia y la
atracción universal de este antiguo Libro?
La Biblia hace una pretensión única: La
Revelación.
Aunque escrita por escritores humanos, la Biblia hace una
afirmación osada acerca de su origen divino. El apóstol Pablo
escribió: "Toda Escritura es inspirada por Dios" (2 Tim. 3:16). Este texto levanta tres preguntas acerca de la Biblia: (a) ¿Cuánto
de la Escritura es inspirado? (b) ¿Cómo es inspirada "toda la
Escritura"? (c) ¿Cuándo y de qué manera fue dada por inspiración
la Escritura?
¿Cuánto de la Escritura es inspirado?
El contexto de 2 Timoteo 3:16 indica que "toda la escritura"
se refiere al Antiguo Testamento, los libros que componían la
Biblia en los días de Jesús y los apóstoles. Pero según otros
pasajes del Nuevo testamento, "toda la Escritura" también
incluye a los escritos del Nuevo Testamento. Por ejemplo, el
apóstol Pedro se refiere a los escritos de Pablo sobre la misma
base como "las otras escrituras" (2 Ped. 3:15:16), y Pablo en
1
Tim. 5:18 cita el registro de Lucas 10:7, "porque el obrero es
digno de su salario", y se refiere a esta declaración como "escritura".
Si "toda la Escritura" (que consiste del Antiguo y del Nuevo
Testamento) es inspirada, esto implica, en contra de los que
pretenden los críticos y los liberales, que las secciones de la
Biblia que hablan acerca de milagros, historia, geografía, ética,
ciencia, etc., todas son inspiradas tanto como los son las
secciones que tratan de doctrinas.
¿Cómo es inspirada "toda la Escritura"?
2 Timoteo 3:16 dice en forma clara que "toda la Escritura es
inspirada por Dios"
Es decir, todos los libros de la Biblia tienen un origen
divino. No sólo es Dios la fuente esencial de la Biblia sino que
Jesucristo también estuvo conectado íntimamente con la
producción de las Escrituras. Pedro escribió:
"Los profetas que
profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y
diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando
que persona y que tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que
estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos
de Cristo y las glorias que vendrían tras ellas" (1 Ped.
1:10-11).
Mas tarde el apóstol Pedro escribió que el Espíritu Santo
también fue un participante activo en la producción de las
Escritura: "porque nunca la profecía fue atraída por voluntad
humana, sino que los santos hombres de Dios, hablaron siendo
inspirados por el Espíritu Santo" (2 Ped. 1:21).
Así que el testimonio de la propia Escritura es que el libro
que llamamos Biblia tiene su origen en todos los miembros de la
Trinidad: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.
Al igual que los tres miembros de la Deidad cooperaron en la
creación del mundo, así también los encontramos trabajando
juntos para dar al mundo un libro único: la Santa Biblia, la
Palabra de Dios.
Las Escrituras rara vez tratan acerca del método de
revelación de Dios a los escritores de la Biblia. La Palabra
inspirada declara simplemente: "Dios, habiendo hablado muchas
veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los
profetas, en estos postreros días nos ha hablado por su Hijo
(Heb. 1:1-2).
Las muchas maneras en las cuales Dios habló incluyen: por
visiones y sueños (Isa. 1:1; Eze. 1:1; Dan. 7:1); por
apariciones directas (teofanías) y mensajes de Dios (Exo. 3:2-7;
20:1); por medio de un ángel (Dan. 8:15-16; 9:21-22; Apoc.
1:1-4); por relatos de testigos (1 Juan 1:1-3; 2 Ped. 1:16-18); por la meditación sobre la naturaleza y la experiencia humana
(Sal. 8:3-4; Rom. 2:14-15; 1 Cor. 7:12, y otros casos que se
encuentran en los libros de Job, Salmos, Proverbios); y por la
investigación histórica.
La investigación histórica merece algún énfasis como uno de
los modos de la revelación, ya que en la mente de algunos se
supone que un escritor inspirado no tiene que tomar ningún
préstamo ni compilación para escribir la Biblia, ni aun emplear
asistencia editorial o de algún secretario.
En contra de este punto de vista, la Biblia indica claramente
que los escritores inspirados citaron o copiaron de autores
anteriores. Toda la verdad, doquiera se encuentre, pertenece a
Dios. Así, moisés registra que usó material del libro de las
guerras del Señor (Num. 21:14); (Jos. 10:13; 2 Sam. 1:18); los
autores de los libros de Reyes y Crónicas se refieren por lo
menos a ocho libros perdidos que usaron como fuentes de
información (1 Rey. 11:41; 15:29; 2 Cron. 9:29; 12:15; 20:34;
33:19); y Lucas nos informa que para hacer su obra hizo
investigación histórica (Luc. 1:1-4).
Debido a que el Espíritu Santo guió a los escritores en su
selección y uso de las fuentes, sus escritos son tanto la
Palabra de Dios como lo son la de aquellos cuyo contenido les
fue revelado directamente en visiones, sueños y teofanías.
Algunas veces un profeta también empleaba un secretario o un
asistente editorial al comunicar el mensaje de Dios, como por
ejemplo Jeremías que empleó la ayuda de Baruc (Jer. 36)
¿Cuándo y en qué manera fue inspirada la Biblia?
¿Cómo aseguró Dios que la fragilidad de los escritores
humanos de la Biblia no afectara la exactitud de la Biblia? La
contestación se encuentra en la cooperación única entre Dios y
sus agentes humanos elegidos.
La Inspiración.
Probablemente la cosa mas misteriosa acerca de la Biblia es
la forma como los Autores principales del Libro (los miembros de
la Santa Trinidad) pudieron emplear a seres humanos falibles
como sus instrumentos para redactar, en una manera confiable, el
mensaje de Dios. A este proceso lo llamamos inspiración.
Escritores falibles, registro infalible.
Algunos pueden abrigar el pensamiento de que (1) el mensaje
profético fue una invención de los escritores de la Biblia, y de
que, (2) teniendo en cuenta que los escritores humanos eran
falibles, la Biblia no es de ninguna manera confiable. En
respuesta a tales ideas el apóstol Pedro afirma:
"Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de
nuestro Señor Jesucristo siguiendo fabulas artificiosas, sino
como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.
Tenemos también la palabra profética mas segura, a la cual
hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en
lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la
mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto,
que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación
privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana
sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados
por el Espíritu Santo" (2 Pe. 1:16-21).
El mismo Pedro, que fue un recipiente de la inspiración,
no niega la voluntad ni la personalidad humana al escribir las
Escrituras (los escritores realmente hablaron); mas bien recalca
tres hechos importantes acerca del fenómeno de la inspiración:
(1) la fuente última del mensaje no fueron los pensamientos e
impulsos de los mensajeros humanos; (2) los escritores humanos fueron ayudados divinamente (llevados)
por el Espíritu Santo para comunicar sus mensajes divinos; de
manera que (3) el producto de este esfuerzo cooperativo entre lo
humano y lo divino fue fidedigno ("mas seguro").
Debido a esta cooperación única entre Dios y los escritores
humanos de la Biblia, tanto Jesús como los cristianos del Nuevo
Testamento reconocieron que aunque los escritores de la Biblia
emplearon sus propias palabras y expresiones, el producto final
(la Biblia) tenía el sello de aprobación de Dios como siendo
verdaderamente su Palabra.
Este último punto es muy importante. Algunos teólogos
modernos (llamados neo-ortodoxos o barthianos, seguidores del
teólogo suizo Kart Barth) sostienen que la Biblia no es la
palabra de Dios pero que puede llegar a ser la palabra de Dios en
el momento en que la Biblia le habla a una persona en un
encuentro personal significativo. En un rechazo sutil de la
inspiración de la Biblia, estos teólogos insinúan que hasta que
la Biblia "llegue a ser" la Palabra de Dios, es meramente la
palabra de humanos, o, en el mejor de los casos, un documento
humano que contiene la Palabra de Dios. Como esta posición ha
ganado un gran número de adherentes, es importante considerar lo
que dice la misma Biblia sobre si la Biblia es la palabra de
seres humanos o si es realmente la Palabra de Dios.
La Biblia es en verdad la Palabra de Dios.
Así como los profetas del Antiguo Testamento amonestaron
en contra de los que profetizaban sus propias palabras antes que
las palabras que Dios les había dado (Deut. 18:18,20; Jer.
23:16), Jesús también explicó claramente que "el que Dios envió,
las palabras de Dios habla" (Juan 3:34).
La implicación es que todos los mensajeros verdaderos de Dios
(los profetas y los escritores de la Biblia) comunicaron el
mensaje que Dios les había dado en una manera fidedigna. Por eso,
Jesús pudo decir de sí mismo: "El Padre que me envió, él me dio
mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar"
(Juan 12:49), "Y las palabras que habéis oído no es mía, sino
del Padre que me envió" (Juan 14:24).
La repetida afirmación, "Así dice el Señor", que se antepone
a muchos mensajes de los profetas del Antiguo Testamento
testifica de la veracidad de sus mensajes. Los escritores del
Nuevo Testamento también explicaron claramente que todos los
escritos de los profetas del Antiguo Testamento son en verdad
las palabras de Dios.
Por ejemplo, Marcos cita a Jesús como diciendo:
"Porque el
mismo David dijo por el Espíritu Santo…" (Marc. 12:36), Zacarías,
el padre de Juan el Bautista, dijo que Dios habló "por boca de
sus santos profetas que fueron desde el principio" (Luc. 1:70).
En el registro de la primera reunión de oración en la iglesia
apostólica, los creyentes "alzaron unánimes la voz a Dios, y
dijeron: Señor..tú le inspiraste a tu siervo, nuestro padre
David que dijera…" (Hech. 4:24-25)
Hablando con los judíos en Roma, dijo Pablo:
"Bien habló el
Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres
diciendo…(Hech. 28:25)
Además de identificar a Dios como el origen de las palabras
de los escritores del Antiguo Testamento y de las palabras de
Jesús, los escritores del Nuevo Testamento también testificaron
de que sus propias palabras tenían autoridad porque su mensaje
también era de origen divino (Luc. 10:16; Gal. 1:8-9). Por eso
Pedro instó a sus lectores a recordar las palabras "que antes
han sido dichas por los santos profetas" (2 Ped. 3:2).
Pablo sumó su voz cuando habló de las cosas que
"Dios nos la
reveló a nosotros por el Espíritu…lo cual también hablamos no
con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que
enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual (1
Cor. 2:10,13).
Walter Kaiser declaró "Esto es, el Espíritu de Dios no
susurró mecánicamente el texto en los oídos del escritor, ni
tampoco los autores tuvieron la experiencia de escribir en forma
automática. En cambio, experimentaron una asimilación viviente
de la verdad, de manera que las experiencias que habían tenido
en el pasado por medio de la cultura, el vocabulario, las
penurias y cosas parecidas, todo fue tomado y asimilado en el
producto único que en forma simultanea procedió de la
personalidad única de los escritores.
Y sin embargo, y es exactamente cierto, ¡también procedió del
Espíritu Santo!
Y el Espíritu Santo permaneció con los escritores no sólo en
la etapa conceptual o la de la formación de las ideas, sino todo
el tiempo hasta la etapa de expresarse, escribir y componer el
texto". A pesar de las deficiencias del lenguaje humano,
gracias a la dirección del Espíritu, los pensamientos, las ideas
y las palabras de los escritores de la Biblia expresan
exactamente el mensaje que Dios les reveló
Sin embargo, la dirección del Espíritu en los escritores
inspirados, al expresar en sus propias palabras los pensamientos
y las ideas dados por Dios, no debe confundirse con la
inspiración mecánica (de dictado), una teoría equivocada que
afirma que el Espíritu Santo dictó cada palabra de la Escritura.
El apóstol Pablo resumió la cooperación única entre Dios y
los escritores humanos de la Biblia en su carta a los cristianos
de Tesalónica:
"Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a
Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis
de nosotros, la recibisteis no como la palabra de hombres, sino
según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en
vosotros los creyentes" (1 Tes. 2:13).
En otras palabras, el hecho de que las Escrituras son
inspiradas, presupone que la Biblia es verdaderamente la Palabra
de Dios.
Una analogía única: Humana y Divina.
La naturaleza dual de la Biblia como el producto de
ambos, lo humano y lo divino, puede compararse con Jesucristo y
su encarnación. Así como Jesús (la palabra encarnada) es
plenamente divino y plenamente humano, así también la Biblia (la
palabra escrita) es plenamente divina y plenamente humana. Así
como Jesús tuvo autoridad para hablar, ordenar y dar vida a
aquellos que lo aceptaron, así también la Biblia afirma lo mismo.
Estas afirmaciones son evidentes por la manera como los
escritores del Nuevo testamento citan los del Antiguo Testamento.
Lo que la Biblia dice, Dios lo dice.
Los escritores del Nuevo Testamento a menudo personifican
a la Escritura con la expresión: "La Escritura dice…" Esta "Escritura"
existía también en el tiempo de Abrahán (Gal. 3:8) y Faraón
(Rom. 9:17); la Escritura puede hablar (Rom. 10:11), da ordenes
(1 Tim. 5:18) y predecir acontecimientos, algunos hasta 2000
años en el futuro (Gal. 3:8). Esta manera sorprendente de citar
pasajes del Antiguo Testamento indica que los escritores del
Nuevo Testamento vieron algo sobrehumano en el Antiguo
Testamento. El uso frecuente del tiempo presente griego,
léguei ("dice"), para describir la acción de la Escritura
hace pensar que le Antiguo Testamento "aun está hablando".
El Nuevo Testamento habla del Antiguo Testamento como si Dios
estuviera hablando; obviamente los escritores del Nuevo
testamento no tuvieron duda alguna con respecto a la intima
relación entre la Escritura y Dios.
Al usar esta clase de formula introductoria, los escritores
de la Biblia dan a entender enfáticamente el origen divino y la
consecuente autoridad de la Escritura.
Por ejemplo, Pablo cita algunas veces la Escritura por el
verbo léguei ("él/ ella/ ello dice) sin nombrar
expresamente el sujeto (Dios, Escritura, etc.). Sin embargo, una
mirada al contesto muestra que Dios esta implícito como sujeto.
De manera similar en los pasajes citados del Antiguo Testamento,
Dios era el sujeto. Otra cita frecuente usada como formula es
"Dice Dios" o "Dios dijo". Por ejemplo, en
Mateo 19:5 Jesús
introduce al Génesis con la frase: "y [Dios] dijo", pero en el
versículo del Génesis fue Moisés (y no Dios) quien estaba
hablando.
En 2 Corintios 6:16 Pablo presenta sus citas del Antiguo
Testamento diciendo: "Como Dios dijo", con lo cual da a entender
que el mensaje del Antiguo Testamento es el mensaje de Dios. Sea
que diga: "La Escritura dice" o "Dios dice", no es de
importancia para Pablo; ambos comparten la misma autoridad.
Las tres formulas introductorias que hemos presentado ("La
Escritura dice", "dice Dios", y "Dios dice"), han mostrado que
las Escrituras del Antiguo Testamento son un libro divino,
hablando con autoridad. Pero la fuerza y la constancia con la
cual los escritores del Nuevo Testamento enfatizan este hecho,
no les impide reconocer que las Escrituras han llegado a la
existencia a través de instrumentos humanos. Vemos esto en otra
forma que usan para citar el Antiguo Testamento.
David, Isaías y Moisés "dicen"
Pablo no tiene dificultad en atribuir la Escritura a sus
autores humanos.
De hecho, cita libremente al Antiguo Testamento con formulas
sencillas tales como "David habla de la bienaventuranza" (Rom.
4:6-8); Isaías "dice", "como antes dijo", "Isaías calma" (Rom.
10:16; 9:29,27); y Moisés "dice" (Rom. 10:19).
Si los profetas del Antiguo Testamento escribieron o hablaron,
sus mensajes están citados como Escritura, indicando que la
inspiración incluye la comunicación escrita y oral.
También, parece que Pablo no le da importancia al hecho de
que las palabras sean comentarios de estos autores o palabras
directas de Dios registradas por ellos (Rom. 10:5; cf. Lev.
18:5).
Podemos concluir que la Escritura tiene una paternidad
literaria doble: Dios es el Autor primordial a través de cuya
iniciativa los escritores humanos hicieron su obra. Seria
inexacto decir que la Biblia es un libro humano que contiene la
Palabra de Dios, o asignar algunas partes de la Escritura a Dios
y otras al hombre. La Escritura es la Palabra de Dios dada a
través de instrumentos humanos. La igual que no podemos separar
la naturaleza humana de Jesús de su naturaleza divina, así
también no podemos dividir la Escritura, afirmando que algunas
partes son humanas y otras divinas.
Una evidencia inequívoca.
Una evidencia inconfundible de que la Biblia tiene una
marca divina es la manera en la cual sus escritores humanos
registraron los relatos biográficos de sus héroes y heroínas
cuando no se portaron bien. Noé, el sobreviviente del diluvio,
se embriagó y no cubrió su desnudez; Abrahán, el amigo de Dios,
mintió y dudó de Dios.
Lot, el héroe del relato de Sodoma y Gomorra, se embriagó y
tuvo una relación incestuosa con sus hijas; María, la hermosa
cantora y profetisa de Israel, tuvo problemas de celos y
racial y quedó herida de lepra; Rahab, la mujer de fe y una de
los antepasados de Jesucristo, había sido una prostituta; David,
un hombre según el corazón de Dios, fue culpable de adulterio y
asesinato; Salomón, el hombre mas sabio que alguna vez haya
vivido, vivió la vida de un necio; Judas, uno de los mas
influyentes entre los doce discípulos de Cristo, fue un ladrón y
un traidor.
Pedro, un apóstol destacado de Cristo, negó a su Maestro con
maldiciones y juramentos; Juan, el apóstol del amor, demandó que
bajara fuego del cielo para destruir a sus enemigos; y Pablo, el
apóstol de las gentes, persiguió a los discípulos de Cristo.
Si los relatos biográficos de las Escrituras fueran
sencillamente esfuerzos humanos para realzar la reputaron moral
de algunos hombres y mujeres prominentes, los escritores habrían
omitido juiciosamente los aspectos negativos o vergonzosos de
sus vidas, o cuando menos los hubieran reconstruido. El señor
Hastings en su libro "Will the old book stand?" (¿Soportará el
viejo libro?) Escribió: "Esa es la forma como los hombres
escriben la historia; pero cuando el Señor se encarga de contar
su relato de un pecador, no selecciona a un pordiosero
miserable y pobre y lo avergüenza. Ni siquiera da el nombre del
ladrón en la cruz, ni el de la mujer culpable a quien le dijo:
"Ni yo te condeno, vete y no peques mas", sino que toma a David
del trono y lo pone en tierra de cilicio y ceniza, y le arranca
de su corazón el clamor: "Ten piedad de mi, oh Dios, conforme a
tu misericordia, conforme a la multitud de tus piedades, borra
mis rebeliones." Y cuando es absuelto, perdonado, limpiado y
hecho mas blanco que la nieve, la pluma de la inspiración pone
por escrito todo el registro tenebroso y condenable de sus
crímenes, y el rey en su trono no tiene poder, no tiene riquezas,
no tiene influencia suficiente para hacer desaparecer la pagina;
y permanece en la historia para que los infieles se mofen por
tres mil años. ¿Quién escribió eso?"
"Usted encuentra a un hombre que le dice la verdad acerca de
reyes, guerreros, príncipes y gobernantes de hoy, y puede estar
completamente seguro que tiene en su interior el poder del
Espíritu Santo. Y un libro que nos habla de las faltas de
aquellos que lo escribieron y que le dice a usted que "no hay
justo, ni aún uno", tiene en sí las marcas de un libro verdadero;
porque todos sabemos que los hombres tienen faltas, y fracasos,
y pecados; y entre todos los hombres cuyas vidas aparecen
registradas en ese libro, cada hombre tiene algún defecto,
alguna mancha, excepto uno, ese es el hombre Jesucristo."
La Biblia es un libro en el cual podemos
confiar.
La Palabra inspirada de Dios. Sobre la base de la
discusión en este escrito, los cristianos que creen en la Biblia
a través de las edades siempre han recibido la Biblia como la
Palabra inspirada, fidedigna y autorizada de Dios. Por esta
razón el apóstol Pablo le escribió a los creyentes de Tesalónica:
"cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros,
la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en
verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los
creyentes." (1 Tes. 2:13; cf. Hech. 17:11).
La Biblia satisface las necesidades humanas,
y es digna de nuestra confianza.
Porque la Escritura es un libro inspirado, también es un
libro verdadero y confiable.
En un tiempo cuando está de moda para los cristianos poner en
duda algunas partes de la revelación, y buscar defectos en las
aparentes inconsecuencias de esta declaración y aquella otra,
nos conviene confiar en la Palabra de Dios.
Debemos de tomar la Biblia como lo que es, como la Palabra
Inspirada. Debemos creer en sus declaraciones: en una Biblia
completa. Se levantan hombres que piensan que encuentran algo
para criticar en la Palabra de Dios. Lo exhiben delante de otros
como una evidencia de sabiduría superior. Muchos de esos hombres
son inteligentes y eruditos; tienen elocuencia y talento, y toda
la obra de la vida de ellos es intranquilizar las mentes en
cuanto a la inspiración de las Escrituras. Influyen en muchos
para que tengan la misma opinión de ellos. Y la misma obra se
propaga de uno a otro, tal como Satanás quiere que sea, hasta
que podamos ver el pleno significado de las palabras de Cristo:
"Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
(Luc. 18:8).
Como cristianos que creemos en la Biblia. Debemos confiar en
ella como lo que es:
¡La Palabra de Dios!
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