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El Estado de los Muertos
Un Estudio acerca de la inmortalidad del Alma y textos difíciles de la Biblia

TEXTOS DIFICILES Y MAL EMPLEADOS

     La Santa Biblia es la palabra de Dios y nuestro Creador es un Dios de orden que pone en orden todas las cosas: “¿Quién visitó por él la tierra? ¿Y quién puso en orden todo el mundo? Job 34:13.  Hay verdades que jamás podremos entender de las cosas de Dios en esta vida: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Deut. 29:29.

No debemos ser lectores superficiales de la Escritura, sino que debemos de estudiarla con el ferviente deseo de conocer la voluntad de Dios para ponerla por obras. La Santa Biblia fue inspirada por Dios mediante su Espíritu Santo usando a hombres imperfectos, y en algunos casos no muy educados...

   Esas verdades no fueron dictadas por Dios; él no dictó ninguna porción de la Biblia; sino que el profeta o escritor bíblico escribió los mensajes en su propio lenguaje, ambiente y nivel cultural.  Por eso hay un gran contraste en los escritos de Pablo y de Pedro; Pablo era, podríamos decir un “universitario” y Pedro sólo terminó el octavo grado.  Dios se valió de seres imperfectos para darles su verdad a través de sueños y visiones; inspirando sus mentes y poniendo en ellos pensamientos de las cosas eternas.

Pero a la vez, el método usado por Dios para enseñarnos su voluntad, asevera que la Santa Biblia tiene una inspiración divina.  Como expresa el segundo versículo expuesto mas arriba, Dios nos ha revelado verdades que pertenecen a nosotros.  Y así como inspiró a hombres imperfectos para ser los escritores de su palabra; hoy inspira a cada ser humano que estudie su palabra con deseos de conocerlo a él; con la sabiduría para entenderla.  Siempre recordemos al leer la Santa Biblia que todas las cosas importantes para nuestra salvación y nuestra relación con nuestro Creador “están reveladas”

   Si leemos la Biblia para encontrar contradicciones, las vamos a encontrar; pero si la estudiamos para conocer a  Dios y su verdad; lo vamos a encontrar.

Hay algunos textos  que parecen difíciles de entender, y otros que son sacados fuera de contexto para tratar de apoyar alguna doctrina; pero esos textos estudiados a la luz de toda la Biblia se comprenden perfectamente, porque es el propósito de Dios que su palabra se comprenda. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” Amós 3:7

  A continuación estudiemos algunos versículos que son mal usados y sacados fuera de contexto:

 

·        Efesios 4: 8-9.

Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. (Y que subió, ¿Qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

   Cuando la gente lee este versículo dice: ¿Ves?, ahí dice clarito que Jesús fue al infierno, pues el infierno está bajo la tierra.  Inclusive pastores y líderes religiosos usan este versículo para intimidar a la gente con el fuego eterno, de que el alma de Jesús bajó al infierno y predicó a los que estaban allí.

   Pablo está citando aquí el Sal. 68:18: “Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos.” Cuando leemos todo el Sal. 68, nos damos cuenta que celebra la forma victoriosa en que Dios guió a Israel desde el éxodo hasta los días del salmísta. Con detalles resaltantes describe el viaje de los israelitas por el desierto, la conquista de Canaán, la huída de los reyes hostiles y el establecimiento definitivo de Jerusalén como centro religioso de la nación.  Pablo al citar este salmo, en Efesios 4:8, nos dice que, al menos, una parte de este salmo, tiene un sentido mesiánico.

El salmista emplea la figura de un monarca vencedor que vuelve victorioso con una multitud de cautivos, para describir cómo sube el Rey celestial a Jerusalén. Pablo aplica esta figura  del salmista a la ascensión de Cristo, destacando que la ascensión del Salvador es la garantía de su poder de dar a los hombres los dones del Espíritu Santo.

   Estos versículos no dicen alma, fuego, infierno; entonces, ¿Cómo y por qué es que la gente los usa para enseñar algo completamente diferente?

Leamos Mat. 12:40: “Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.”  Literalmente hablando, el corazón de la tierra es su núcleo, o sea en la mitad de su interior, pero todos sabemos que cuando Jesús murió el fue sepultado, lo que implica que el corazón de la tierra en este versículo es el sepulcro.

Entonces lo que nos quiere enseñar Pablo en Efesios es que Jesús murió, fue sepultado, y al resucitar, rompió las cadenas del pecado y de la muerte anulando la cautividad en que estaba la raza humana y que al ascender a los cielos derramó su Santo Espíritu en el día del Pentecostés dando todos los dones.

 

·        Lucas 20:38: “Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos; pues para él todos viven.”

Analicemos el contexto de este versículo, empezando desde el verso 27:

1.-  Jesús está hablando con los saduceos que según el verso 27, no creían en la resurrección de los muertos, ni en el juicio; los saduceos eran fatalístas.

2.-   Los saduceos le plantean un caso extremo a Jesús, exageran la situación.

3.-   Cinco veces se emplea la palabra resurrección en esta conversación:

        Vers. 27, 33, 35, 36, 37.

1.         El punto clave aquí es si hay resurrección o no.

Todo el tema central de estos pasajes y el versículo 38 es la resurrección de los muertos y Jesús utiliza a Abrahán, Isaac y Jacob no para mostrar que se fueron al cielo cuando murieron, sino que van a resucitar en la resurrección de los justos, porque como dice la ultima parte del versículo: “pués para él todos viven”

 

·        Mateo 10:28 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más al alma no pueden matar; temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Este es otro de los versículos usados para tratar de apoyar la inmortalidad del alma y el estado de los muertos.  Se argumenta que Jesús esta diciendo aquí que no debemos temer a quien pueda matar el cuerpo pero no el alma interior, y por lo tanto nosotros tenemos que tener “un alma inmortal dentro del cuerpo”.

   Al estudiar el contraste, notamos que Jesús dice que los que “matan el cuerpo” son evidentemente, los perseguidores que se mencionan en los vers. 18-25, 36. 

“No temas al que te puede quitar tu vida presente, teme al que te puede quitar tu vida presente y futura”. Jesús presenta dos formas de vida, cuerpo y alma; nuestra vida actual, si alguien nos mata ahora nos quita la vida actual pero no puede quitarnos la futura, teme al que te puede quitar la vida ahora y en el futuro.

Leamos el contexto: “He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Y guardaos de los hombres; porque os entregarán en concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun a príncipes y a reyes seréis llevados por causa de mí, por testimonio a ellos y a los gentiles.  Mas cuando os entregaren, no os apuréis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar.

Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.  Y el hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.

Y seréis aborrecidos de todos por mi Nombre; mas el que soportare hasta el fin, éste será salvo.  Y cuando os persiguieren en esta ciudad, hid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del Hombre. El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo mas que su Señor.

Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su Señor. Si al padre de la familia llamaron Belzebú, ¿Cuánto más a los de su casa?

Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído predicadlo desde los terrados.  Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar; temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” Mat. 10:16-28.

   Es evidente por el contexto que Jesús les está diciendo a sus discípulos que aunque muchos de ellos puedan ser amenazados de muerte o ser muertos (como lo fueron la mayoría de ellos); no debían de temer la pérdida de sus vidas actuales, y  debían de ser fieles a su Señor aun ante la misma muerte.

Leamos el versículo 39: “El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.”

¿Cómo es posible que alguien pierda su vida hallándola y halle su vida perdiéndola?

Evidentemente es que la persona que niega a Jesús por miedo a la muerte, ganará su vida actual, pero perderá su vida eterna o futura; lo mismo es el que es muerto por causa de Jesús, pierde su vida actual, pero hallará vida eterna en Cristo.

   El libro de Lucas nos presenta versículos paralelos a éstos, leamos: Luc. 12:4-5 “ Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después no tienen más que hacer. Mas os enseñaré a quién temer. Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la Gehena. Así os digo, a éste temed.”

   Aquí la palabra infierno de Mateo, se traduce como Gehena, y los discípulos y las personas que escuchaban a Jesús sabia de que se estaba hablando.

Gehena es la transliteración de las palabras hebreas ge’hinnom, “valle de Hinom”, o ge’ ben hinnom, “valle del hijo de hinom” (Jos. 15:8).  Este valle está al sur y al oeste de Jerusalén y se encuentra con el valle de Cedrón, inmediatamente al sur de la ciudad de David, y del estanque de Siloé (Jer. 19:2).  El impío rey Acaz inició en los dias de Isaias la barbara costumbre pagana de quemar los niños, ofreciéndolos a Moloc en un alto llamado Tofet, en el valle de Hinom (2Cr. 28:3). Estos ritos abominables se describen en (Lev. 18:21, 2Rey. 16:3; 23:10; Jer. 7:31).  Manasé, nieto de Acaz, restableció esta práctica (2Cr. 33:1; Jer. 32:35).  Años después, el buen rey Josías profanó ceremonialmente los altos del valle de Hinom donde se había realizado ese atroz tipo de culto (2Rey. 23:10).

Con lo cual se acabaron esos sacrificios.  Como castigo por ése y otros males, Dios advirtió a su pueblo que el valle de Hinom un día sería el “Valle de la Matanza” por causa de los “cuerpos muertos de este pueblo” (Jer. 7: 32-33; 19:6;
 Isa. 30:33)
.  Por eso los fuegos de Hinom se convirtieron en un símbolo del fuego consumidor del último gran día de juicio y del castigo de los limpios (Isa. 66:24).  Según las ideas escatológicas judías, derivadas en parte de la filosofía griega, “géenna” era el lugar donde se  reservaban las almas de los impíos bajo castigo hasta el día del juicio final y de las retribuciones.

La tradición  afirma que el valle de la Gehena era el lugar donde se quemaban los desperdicios, y que por lo tanto era una figura del fuego del día final. Inclusive a los que eran crucificados sus cuerpos no eran enterrados sino que eran echados en la gehena para que se quemaran. Jesús nos enseña que al único que debemos obedecer y temer es a Dios, y estar dispuestos a entregar nuestras vidas antes que apartarnos del amor de Dios.

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