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LAS ALMAS DEBAJO DEL ALTAR.
Antes de empezar
nuestro estudio acerca de este tema, debemos de entender que cuando
hacemos un estudio cuidadoso de la Biblia, tenemos que dejar que ella
misma se explique. “Tenemos también la palabra profética mas
permanente, a la cual hacéis bien de estar atentos como a una antorcha
que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de
la mañana salga en vuestro corazón. Entendiendo primero esto, que
ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación; porque
la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana,
sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu
Santo.” (2Pe.1: 19-21).
“requiero yo, pues,
delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y
los muertos en su manifestación y en su reino; que prediques la palabra,
que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con
toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán
la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonaran
maestros conforme a sus concupiscencias, y apartaran de la verdad el
oído, y se volverán a las fabulas.” (2Ti. 4:1-4). “empero el
Espíritu dice manifiestamente, que en los postreros tiempos algunos
apostataran de la fe, escuchando a espíritus y a doctrinas de demonios.
Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la
conciencia.” (1Ti. 4: 1-2).
Es claro por estos
versículos, que la interpretación de la Biblia se debe de basar en ella
misma. Debe de ir acompañada de la oración y pedirle a Dios, que
así mismo como dio su Santo Espíritu para inspirarla, que nos lo dé,
para poder entenderla. Es bien cierto el dicho que dice que “un
texto sin su contexto es un pretexto”.
Debemos de permitir que la misma
Biblia se explique, analizando y comparando versículos con versículos,
observando el contexto, la audiencia, el lugar y el momento histórico en
que este o estos versículos en particular fueron escritos. No
podemos sacar o crear una doctrina en base a un solo versículo. Al
estudiar la Biblia, nuestra mente debe de estar permeable a sus
enseñanzas. Ella es la que debe de mostrarnos y enseñarnos la
verdad; porque ella es la única fuente de la verdad; por eso, al
estudiarla, tenemos que dejar a un lado nuestras ideas preconcebidas, no
debemos agregarle ni quitarle a lo que dice la palabra de Dios. Al
leerla, no debemos de poner palabras que no están en sus paginas, no
debemos de imaginarnos que tal versículo o contexto dice o enseña tal o
cual creencia. Dejemos que la verdad fluya libremente a través de sus
páginas.
Si tenemos una
opinión, acerca de nuestra creencia, no debemos de “forzar” la Escritura
para tratar de probar nuestro punto o que estamos en lo correcto.
Nadie aprende cuando no quiere ser ensenado. Nadie va a alcanzar
el cielo basado en su propia opinión.
Cualquier doctrina debe de ser
sometida al escrutinio de toda la Biblia. Muchos de nosotros creemos que
en el Antiguo Testamento, el ser humano se salvaba de una forma y que en
el Nuevo Testamento hay otra forma diferente. Que el Antiguo
Testamento es para los Judíos, y que el Nuevo Testamento para los
gentiles o nosotros.
Que en el Antiguo Testamento era
Dios el Padre y en el Nuevo es Jesús.
Que el Antiguo es letra, pero que
el Nuevo es Gracia.
Ninguno de estos
conceptos se desprenden de un estudio de la Biblia, simplemente son
interpretaciones humanas, ideas que las dijo alguien hace mucho tiempo y
que hoy se enseñan como verdad de Dios
La Biblia entera nos enseña
que Dios es el mismo, no hay un dios en el Antiguo Testamento y otro
diferente en el nuevo, no hay dos o más maneras de llegar a Dios.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y siempre (Heb. 13.8).
“Porque
yo Jehová no cambio” (Mal. 3:6). Solo hay una forma, porque
solo hay un camino: “yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie
viene al Padre sino por mi.” (Ju. 14:6). Jesús es el único camino,
la única vía para llegar a Dios; por eso él se encuentra plasmado en
cada página de la Santa Biblia: (Luc. 24:24-27; Ju. 5:29). De la misma
manera que se salvaron Adán, Abrahán, Moisés, Elías, etc.; de esa misma
manera nos salvamos hoy en día. Cuando el Nuevo Testamento nos
dice que la justificación es por la fe, y que “el justo por la fe
vivirá”, está citando el Antiguo Testamento: (Hab. 2:4), pero así como
nos salvamos de la misma forma; por gracia; también debemos de creer en
lo que ellos creyeron, porque la verdadera doctrina se encuentra en toda
la Biblia; no en una porción de ella.
Hay algunas iglesias
que enseñan que el Antiguo Testamento no tiene valor, e inclusive,
reparten libros que solo contienen el Nuevo Testamento, diciendo que
esta es la Biblia. Pero toman pasajes aislados del Antiguo
Testamento para apoyar sus doctrinas, y rechazan aquellos que las
condenan. La Biblia es una sola, y consta de sesenta y seis libros, y
debemos de estudiarla completa, y someter cada creencia y doctrina a la
prueba de sus paginas. Cada historia en el Antiguo Testamento, es
también una profecía; y para entender las profecías del Nuevo
Testamento, debemos de recurrir al Antiguo.
Así que, con esta
introducción, estudiemos lo que la Biblia enseña relacionado con “Las
Almas debajo del Altar.”
Leamos Ap. 6: 9-11: “Y
cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los
que habían sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que
tenían. Y clamaban en alta voz diciendo:
¿Hasta cuando, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra
sangre de los que moran en la tierra?
Y les fueron dadas sendas ropas
blancas, y les fue dicho que reposasen todavía un poco de tiempo, hasta
que se completaran sus consiervos y sus hermanos, que también habían de
ser muertos como ellos.”
Este es un versículo
usado para tratar de apoyar la doctrina de que cuando uno muere se va al
cielo si fue bueno. Pero analicemos el versículo a fondo.
·
El versículo no dice almas inmortales.
·
Declara que estos fueron mártires que
murieron por la palabra de Dios, y el testimonio que tenían.
·
Los mártires clamaban por justicia.
·
Pedían que se vengara su sangre.
·
Les fueron dadas ropas blancas.
·
Hay otro grupo de mártires en el futuro.
Ahora bien, ¿Dónde
queda este Altar?; ¿Qué hacen las almas debajo del Altar?
Hemos establecido que
cualquier doctrina debe de ser apoyada por toda la Biblia, así que para
entender este pasaje debemos de ir a la Biblia y dejar que ella lo
explique.
Con esto en mente, estudiemos en la
Biblia, la historia del primer mártir. Abel.
"Y conoció Adán a su
mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Adquirido he
varón por Jehová. Y después engendró a su hermano Abel. Y
fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que
Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel
trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura.
Y miro Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda. Mas no miró propicio a Caín y a la
ofrenda suya. Y ensañose Caín en gran manera, y decayó su
semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado,
y por que se ha inmutado tu rostro?
Si bien hicieres, ¿no serás
ensalzado? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta. Con
todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearas de él. Y habló Caín a su hermano Abel.
Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levanto contra su
hermano Abel, y le mató. Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu
hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo guarda de mi
hermano?
Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La
voz de la sangre de tu hermano clama a mi desde la tierra.” Gén. 4:
1-10.
Al leer estos
versículos hagamos algunas preguntas:
·
¿Lo que pasó con Abel fue una injusticia?
·
¿Dónde derramó Caín la sangre de Abel?
·
¿De dónde clama la sangre de Abel?
La respuesta a la
primera es fácil y es que sí, esto fue una injusticia.
Las demás requieren mayor estudio.
Vemos en estos versículos varios
puntos importantes:
1.
Caín y Abel son hermanos.
2.
Ambos son religiosos, profesan servir al verdadero Dios.
3.
Los dos traen una ofrenda de sacrificio para Dios.
4.
Dios requería que la ofrenda fuera de un cordero y que se
sacrificara sobre un altar. Esto se desprende del hecho que cuando
Adán y Eva pecaron, para continuar viviendo y ser perdonados, debieron
de sacrificar por lo menos dos corderos a Dios; con cuyas pieles fueron
vestidos luego por Dios.
5.
Caín no trajo lo que Dios requería, y por eso su ofrenda fue
rechazada por Dios. Aquí vemos que Dios demandaba de los hermanos
un tipo especifico de adoración, pero que Caín, quiso adorar a Dios, no
como Dios había mandado sino como el quiso. Entonces el punto
central aquí es la verdadera adoración en contra de la falsa adoración.
6.
Caín se enojó tanto, al ver que su ofrenda fue rechazada, por
ofrecer una falsa adoración que fue instrumento de Satanás para matar a
su hermano.
Analicemos también un
poco el Santuario y el Altar del Sacrificio.
Leemos en Éxodo 8: 25 “Y hacerme
han un Santuario, y yo habitaré entre ellos”
Dios les mandó al pueblo de Israel
que hicieran un santuario para que él pudiera habitar con ellos y
organizó el sistema de sacrificios que se venia haciendo desde Adán,
Abel, Abrahán, Isaac, Jacob, etc. Recomendamos que se estudie el resto
del libro de Éxodo para un mejor entendimiento del Santuario, su función
y los muebles y utensilios.
Pero, ¿Dónde era echada la sangre
en el Santuario? Lev. 4:7 “Y pondrá el sacerdote de la sangre sobre los
cuernos del altar del perfume aromático, que esta en el tabernáculo del
testimonio delante de Jehová; y echará toda la sangre del becerro
al pie del altar del holocausto, que esta a la puerta del tabernáculo
del testimonio.”
Entonces la sangre era echada al
pie del altar, en la tierra. ¿Qué representaba el
lugar de sacrificio en el Santuario?
“Y traerá el becerro a la puerta
del tabernáculo del testimonio delante de Jehová, y pondrá su mano sobre
la cabeza del becerro, y lo degollara delante de Jehová.” (Lev. 4:4)
Tanto el sacrificio como el altar
significaban el sacrificio de Cristo, “el cordero de Dios, que quita el
pecado del mundo”. El Altar del Sacrificio estaba en medio del
atrio o patio del Santuario Terrenal.
Ahora bien, después de
este pequeño análisis; volvamos a las preguntas que tenemos que
contestar.
Caín derramó la sangre de Abel en
la tierra, desde donde clama a Dios por justicia.
Notemos que es la sangre la que
clama, no el “alma” de Abel. La sangre clama desde la tierra, no
sube al cielo y le pide en el cielo a Dios que haga justicia. Pero
podemos preguntar: ¿La sangre habla?; muchos dirán que aquí la sangre es
una expresión simbólica del “alma”. Pero el texto no dice “alma”;
sino la sangre; no podemos poner significados a las palabras o los
versículos por suposición, el texto es claro al decir que es la sangre
la que clama desde la tierra. Pero volvemos a la pregunta; ¿la
sangre habla?, claro que no. Entonces esta expresión, si podemos
decir que es simbólica, porque representa la conclusión lógica de la
posición de un Dios justo frente al pecado. Caín había matado a su
hermano y ese crimen demandaba justicia.
¿Tiene la palabra
sangre otro significado bíblico? Leamos: “Porque la vida de la
carne en la sangre está; y yo os la he dado para expiar vuestras
personas sobre el altar; por lo cual la misma sangre expiará la
persona.” Lev. 17:11. “Solamente que te esfuerces a no comer sangre,
porque la sangre es el alma; y no has de comer el alma juntamente con su
carne.” Deut. 12:23. “Empero carne con su vida, que es su sangre, no
comeréis.”(Gen. 9:3).
Todos estos versículos nos enseñan
que la sangre, además de tener su significado literal, también tiene el
significado bíblico de “alma, persona, individuo”, etc. Como lo explican también estos
otros versículos:
(Num.35:21, 24, 25,27; Deut. 19:10;
21:8; 32:43; Jos.2:19; 20:3; 2Sam. 3:28; etc., etc., etc).
La misma sangre de Cristo
representa su vida.
Con todo esto en mente
volvamos otra vez a leer (Ap. 6:9). Notemos:
·
Las almas aún no habían sido juzgadas.
·
Si están en el cielo, ¿Por qué se les dice
que reposen, si en el cielo, de acuerdo a la Biblia no hay reposo?
(Ap.4:8).
·
Al leer (Ap.6:11), notamos que se les dio
ropas blancas, o seas que fueron cubiertas por la justicia de Cristo,
pues las vestiduras en la Biblia significa justicia, y estos mártires
murieron vencedores. (Ap. 3:5).
·
¿Quiénes reciben la recompensa primero? “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi a las
almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de
Dios, que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y no recibieron
la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con
Cristo mil años.” Ap.20:4. En Ap. 6: 9-11; que es nuestro
versículo de estudio, leímos que a las almas que están debajo del altar
se les dice que reposen hasta que se completaran sus consiervos y sus
hermanos, que también habían de ser muertos como ellos; y vemos en (Ap.
20:4), que el otro grupo de degollados, es muerto por lo mismo; por tener
el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios; pero además de esto,
por no recibir la marca de la bestia. Este grupo murió mucho tiempo
después de las almas del capitulo 6, y no reciben su recompensa al
morir, sino cuando Cristo viene y empiezan los mil años del reinado de
Cristo en el cielo.
·
Las almas debajo del altar no están en el
cielo, pues se les dice que descansen, hasta que se complete el número
de mártires que faltan, además todavía no han sido juzgadas, y nadie que
no haya sido juzgado antes puede entrar al cielo. Notemos que
estas almas son juzgadas después de ser vistas debajo del altar: “Y vi a
la mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los
mártires de Jesús. Y cuando la vi, quedé maravillado de grande
admiración.” Ap. 17:6; “Después de estas cosas oí una gran voz de gran
compañía en el cielo, que decía Aleluya. Salvación y honra, y
gloria y potencia al Señor Dios nuestro. Porque sus juicios son
verdaderos y justos; porque él ha juzgado a la gran ramera, que ha
corrompido la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus
siervos de mano de ella.” Ap. 19:1-2. Notemos que todo esto ocurre
mucho después de los sucesos del capitulo 6, y que la ramera es juzgada
inclusive por la sangre de “las almas debajo del altar”.
·
Abel fue el primer mártir; pero, ¿Cuándo
recibirá Abel su recompensa?
“Por la
fe Abel ofreció a Dios mayor sacrificio que Caín, por la cual alcanzo
testimonio de que era justo, dando Dios testimonio a sus presentes; y
difunto, aún habla por ella.” (Heb.11:4). Notemos aquí que todavía,
Abel difunto, muerto, enterrado, en el sepulcro, no en el cielo, sigue
dando testimonio de fe; y aún después de miles de años de estar muerto,
ni está en el cielo, ni ha recibido su recompensa.
“Y a
Jesús el Mediador del nuevo testamento, y a la sangre del esparcimiento
que habla mejor que la de Abel.” (Heb.12:24).
La
sangre de Abel todavía habla hoy en día, pero la sangre de Jesús habla
mucho mejor, la sangre de Jesús, que es su vida, testifica mejor que la
de Abel.
Si Abel, que fue el primer mártir no
ha recibido su recompensa aún; ¿Cómo podemos decir que las almas debajo
del altar están en el cielo disfrutando su recompensa?
¿De qué tamaño es este altar para que
debajo de el quepan todas estas almas?
Muchos dicen que
este altar es simbólico, pues todas estas almas no pueden caber debajo
de el, pero si el altar es simbólico, también las almas debajo de el
deben de ser simbólicas. El tratar de explicar que el altar es
simbólico pero que las almas no; es forzar las Escrituras; pues el mismo
contexto de todo el capitulo seis nos dice que todo esto es simbólico.
Las almas debajo del altar representan a los mártires que murieron en
una época por el testimonio que tenían y por la palabra de Dios.
Estos mártires, a la vista de Dios, al morir por su fe, son un
sacrificio aceptable para Dios, por eso están debajo del altar del
sacrificio, donde era vertida la sangre de los sacrificios ofrecidos a
Dios.
Las almas debajo del
altar nos “hablan” a cada uno de nosotros, nos dicen que aunque vengan
pruebas y dificultades, aunque se nos prive de libertad e inclusive se
nos quite la vida; la vida del verdadero adorador de Dios, como Abel, no
como Caín, tendrá su vida escondida en Cristo. Y cuando la ramera
sea juzgada por su fornicación, y por la sangre de los santos de Dios.
Seremos sentados en tronos y se nos dará la facultad para juzgar, de
disfrutar de la recompensa de la vida eterna; porque seremos vestidos de
vestiduras blancas, que es la justicia de Cristo. Al igual que fueron
vestidas las almas debajo del altar. (Ap. 6: 9-11; Ap. 3:5).
Porque sólo a través
de la fe, como Abel, podemos entender la palabra pura de Dios y la
verdadera doctrina. Porque esa siempre ha sido y será la
controversia: Adorar a Dios como él manda, guardando y enseñando
la verdadera doctrina, creyendo en su palabra nada mas; o adorar como
Caín, que adoró como él quiso, y creer en mandamientos y doctrinas de
hombre.
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