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El Estado de los Muertos
Un Estudio acerca de la inmortalidad del Alma y textos difíciles de la Biblia

EL LADRON EN LA CRUZ

   La historia del ladrón en la cruz, es una de las historias más conmovedoras del Nuevo Testamento, una historia de la vida real, llena de amor y compasión.

La historia nos enseña que nuestro Señor Jesucristo, aun estando en agonía por llevar sobre él todos los pecados de toda la humanidad, padeciendo una angustia insoportable para cualquier ser humano al sentirse desamparado por su Padre; pues Dios lo estaba viendo a él como el peor pecador que jamás haya existido.  La angustia y agonía por pecados que él no cometió sino nosotros; la culpa, el rechazo de Dios por el pecado que tú y yo debíamos padecer la sufrió Jesús en nuestro lugar, demostrándonos en forma real que “Dios es amor” y “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna.” (Ju. 3:16).

   La historia también nos enseña que todavía no es tarde para aceptar a Jesús como nuestro salvador y alcanzar el perdón y la vida eterna; pues el ladrón en la cruz; como él mismo lo expresó: “¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?  Nosotros, a la verdad, justamente padecemos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.” (Luc. 24;40-41); estando en la misma condenación aceptó que Jesús era su Salvador, pidió de Jesús misericordia y perdón, fue tan sincero que admitió llanamente su culpa, y nuestro Salvador, en agonía, con dolor y angustia, se olvidó de todos sus sufrimientos y escuchó el ruego de perdón, el ruego de ayuda y arrepentimiento.  Confirmando lo que él una vez dijo: “el que a mí viene no le echo fuera.” (Ju. 6:37)

   Ni aun colgado de la cruz sufriendo Jesús vivió para sí, cada paso que dio, cada palabra dicha por sus labios, cada gesto, cada instante de su vida; derramaban bendiciones eternas sobre los hombres.  Y aun agonizando escuchó al ladrón penitente a su lado y aceptó su arrepentimiento, y le otorgó el perdón y la esperanza de la vida eterna. ¡Bendito por siempre sea nuestro Dios, que vive por el bienestar de todas sus criaturas!

   Pero esta historia, en vez de emplearse para mostrar y enseñar el amor de Nuestro Salvador al morir por nosotros en la cruz, es usada muy a menudo para tratar de demostrar el falso concepto y doctrina de la inmortalidad del alma y de que al morir, recibimos inmediatamente nuestra recompensa.  

Vamos a analizar esta historia a la luz de la Biblia.  Dejando que ella misma se explique y compararemos versículos con versículos, textos con textos; sin agregarle nuestras opiniones preconcebidas a la Biblia.  Permitiendo que ella nos enseñe, pues ella es la fuente de toda verdad y no nosotros

   Aunque la crucifixión de Cristo se encuentra registrada en los cuatro evangelios; el libro de Lucas es el que nos da una mejor descripción de los sucesos concernientes a nuestro estudio.  Así que leamos Lucas 23.

   ¿Quién era el ladrón?

El día que Jesús fue crucificado, ya se había llevado a cabo un juicio para ejecutar a tres personas: Los dos malhechores y Barrabas. Barrabas era un preso famoso, conocido por todos (Mat. 27:16); que estaba preso con “sus compañeros de motín”  por un homicidio (Mar. 16:7);  y sedición (Luc. 23: 19).  Es interesante notar que Cristo cargó la cruz que debía de haber cargado Barrabas; pues tomó el lugar de éste en la crucifixión; además, Cristo fue colocado en la cruz central, lugar que era reservado para el líder del grupo de malhechores o bandoleros; de lo que podemos deducir que el ladrón en la cruz era compañero de Barrabas.

   Estos dos individuos eran malhechores (Luc. 23:32); ambos ladrones le injuriaban (Mat. 27:44).  Pero notemos lo que sucede en los vers. 39-43:

“Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.  Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.  Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.  Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

   Este versículo es tomado de la versión Reina-Valera del 1960, y no está puntualizado.

Pero hay muchas versiones de la Biblia que presentan este versículo con una “coma” después de la palabra “digo”; otras después de la palabra “que”.  Otras versiones omiten la palabra “que” y colocan la “coma” después de la palabra “hoy”.  Si colocamos la “coma” en distintos lugares da la impresión de que Jesús le esta diciendo al ladrón que ese mismo día estaría con él en el paraíso, inclusive si no se coloca ningún signo de puntuación.

Tenemos que concluir que en realidad este versículo da la impresión de que Jesús le dice al ladrón que estará con él en el paraíso “ESE MISMO DIA”.

Aquí parece haber un problema serio, ya que la Biblia no enseña en ninguna parte que la persona al morir recibe su recompensa inmediatamente, porque si fuera así, el ladrón “bueno” se fue al paraíso ese mismo día, y el ladrón malo al infierno.

Pero cuando encontramos algún pasaje o texto que parece diferir de lo que enseña toda la Biblia, es tiempo de orar a Dios pidiendo entendimiento de su palabra, pues Dios es un Dios de orden y no de confusión, y estudiar el texto a la luz de toda la Biblia.

   Hay varias cosas que debemos de entender:

1.-  El ladrón le pide a Cristo que se acuerde de él cuando Cristo “venga en su reino”, no cuando Cristo vaya a su reino al morir. Jesús no vino con su reino al morir, Jesús “entró en su reino” en el día del Pentecostés  Hechos 2:30-36.

2.-  El concepto que tenía el ladrón arrepentido acerca del reino de Cristo era probablemente el que tenían la mayoría de sus compatriotas (Luc. 4:19).  No hay indicación alguna de que hubiera albergado un concepto mas claro del “reino” que el que tenían los discípulos de Jesús.  No debemos cometer el error de suponer que el ladrón comprendía plenamente las enseñanzas de Jesús acerca del reino; sin embargo, sus palabras indican claramente que creía en la resurrección de los justos (Hech. 24:15).  No importa cuán imperfecta pudiera haber sido la comprensión que tenía el ladrón de la naturaleza del reino de Cristo y de la resurrección, la respuesta de éste debe entenderse a la luz de sus propias enseñanzas acerca de estos temas.

Jesús declaró nítidamente que su reino no era de este mundo (Ju. 18:36), y que su “reino” de gloria seria establecido únicamente cuando él volviera personalmente a la tierra.

1.      Cuando el Nuevo Testamento fue escrito, según se acostumbraba entonces sin signos de puntuación, y la conjunción “QUE” es una añadidura que se ha hecho en no pocas versiones, especialmente en castellano.

Los puntos de puntuación y la división de la Biblia por versículos y capítulos nos vienen desde la edad media, y fueron colocados para dar mayor facilidad al estudiar la Santa Biblia.  Pero las divisiones de capítulos, versículo, y signos de puntuación no son inspirados.  Fueron colocados por los traductores donde ellos creían que debían de ser colocados.  Inclusive hay muchas palabras añadidas, que en muchas Biblias están escritas en “cursivas

   Pero hay otras evidencias bíblicas; notemos:

¿Dónde queda el Paraíso?  El historiador Flavio Josefo, quien nació en el año 37 de nuestra era nos dice que los judíos creían “en un lugar intermedio entre el cielo y la tierra donde Dios mandaba las almas al morir de los buenos y malos hasta que él decidiera enviarlas al cielo o al infierno” y este lugar era llamado “el paraíso”.

Osea que el paraíso tenía dos secciones: una sección de luz, donde estaban las almas de los buenos hasta la recompensa final en el cielo; y una sección de oscuridad para los malos, hasta el día en que serían echados al infierno.  Pero nosotros no debemos de creer en tradiciones judías ni cristianas, ni de ninguna clase; sino sólo de la palabra de Dios. Ella es la única base de verdad. No las tradiciones, teorías ni mandamientos humanos.  Eso es lo que hacen muchas iglesias y personas hoy en día; toman lo que decía Josefo y creían los judíos, y creen que el paraíso es un lugar donde Dios mandaba a los buenos y malos, hasta que vino Cristo para ahora mandara a los buenos al cielo y a los malos al infierno directamente al morir.

   La palabra “paraíso” aparece 3 veces en la Biblia; leamos; así que seria correcto estudiar esos pasajes y aprender el significado bíblico del paraíso:

2Co. 12: 2-4: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.  Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que le es dado al hombre expresar.”  El apóstol Pablo nos explica aquí que él fue arrebatado en visión al tercer cielo; lo que nos hace preguntar que si hay un tercer cielo debe de haber un primer cielo y un segundo cielo también; entonces; ¿Dónde está el primer y segundo cielo?

Bíblicamente hablando, el primer cielo lo encontramos en Gén. 1:8: “Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana del día segundo.”  El primer cielo es la atmósfera que rodea la tierra, donde vuelan las aves y están las nubes.  El segundo cielo menciona en Gén. 15:5: “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar.  Y le dijo: Así será tu descendencia.”

El segundo cielo es el cielo estrellado.  Pero volviendo a  nuestro texto, Pablo nos dice que en el tercer se encuentra el paraíso, donde esta Dios.  Esto es muy interesante porque el paraíso de acuerdo con la Biblia es donde habita Dios, lo que implica que si el ladrón se fue al paraíso ese mismo día al morir, entonces él fue ese mismo día ante ¡la mismísima presencia de Dios!

Pero nos preguntamos entonces, ¿Dónde queda el paraíso?

Leamos Ap. 2:7 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesia.  Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.”  ¿Qué es lo que esta en el tercer cielo?  El paraíso.  ¿Y qué esta en medio del paraíso de Dios?  El árbol de la vida. ¿Dónde esta el árbol de la vida?

“Después me mostró un rió limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.  En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del rió, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.”

   De acuerdo a la Biblia, el trono de Dios esta en la Santa Jerusalén, donde también están el rió de agua de vida y el árbol de la vida. Entonces el paraíso es la casa de Dios, la Santa Ciudad de Jerusalén.  Si el ladrón se fue con Cristo ese mismo día al paraíso, ambos, el ladrón y Cristo (valga el énfasis), tuvieron que haber ido ese mismo día a la misma presencia de Dios.  Entonces según la Biblia el paraíso no es un lugar intermedio donde están las almas esperando el juicio de Dios, sino es donde vive Dios.

   Ahora bien, es imposible que el ladrón en la cruz haya ido al paraíso ese mismo día con Cristo por dos razones contundentes.

1.      El ladrón no murió ese mismo día.

Leamos Mat. 27:46: “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani?  Esto es: Dios mió, Dios mió, ¿Por qué me has desamparado?  Cristo murió cerca de las tres de la tarde, y si leemos también Ju. 19:31-33: “Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.  Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.  Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.”

¿Cuál era el propósito de quebrarle las piernas?  Para que no se escaparan.

Se ha comprobado históricamente que había personas que duraban hasta dos semanas colgadas de la cruz sin morir. Esta fue una de las razones por las cuales el soldado atravesó el costado de Jesús con la lanza, para asegurarse de que estaba realmente muerto, pues los crucificados no morían tan rápidamente.

Pero a los dos ladrones si le quebraron las piernas para que no se escaparan, pues todavía estaban vivos. Entonces el ladrón no se fue al paraíso con Jesús ese mismo día porque EL LADRON NO MURIO ESE MISMO DIA.

Bíblicamente el día termina al ponerse el sol; es por esa razón que según los versículos que leímos, los judíos le pidieron a Pilato que le quebraran las piernas a los tres porque había que bajar los cuerpos antes que terminara el viernes.

Jesús si murió el día viernes, pero el ladrón no murió el mismo día que Jesús.

2.      Notemos Mar. 16:1-6: “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.  Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.  Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?

Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.  Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.  Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.” 

Según estos versículos Jesús resucitó el primer día de la semana o domingo.

Leamos ahora Ju. 20:13-17: “Y le dijeron: Mujer, ¿Por qué lloras?  Les dijo: porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.

Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí, mas no sabía que era Jesús.  Jesús le dijo: Mujer, ¿Por qué lloras?  ¿A quién buscas?, ella pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.

Jesús le dijo: ¡María!  Volviéndose ella, le dijo:  ¡Raboni! (que quiere decir maestro).  Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. 

¿Qué es lo que dicen estos versículos?  ¡Jesús todavía no había subido al Padre!

Osea que tampoco Jesús fue al paraíso cuando murió el viernes.

Podríamos preguntar, ¿Cuándo entonces subió Jesús a su Padre?

Leamos Luc. 24:36-45: “Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.

Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?  Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies.  Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel.  Y él lo tomó, y comió delante de ellos.  Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras.”

El domingo en la mañana Jesús resucita y le dice a María que no lo toque pues todavía no había subido a su Padre al cielo, pero; el mismo domingo en la noche se presenta a sus discípulos y les dice que lo palpen; o sea que ese mismo día de la resurrección, Jesús subió al Padre y bajó de nuevo para presentarse a sus discípulos y durar aquí cuarenta días más.

Pero, ¿Por qué María no lo podía tocar antes de subir al Padre?

¡Bendita sea la palabra de Dios! En los versículos anteriores leímos que Jesús les dice a los discípulos que era necesario que se cumpliese “todo” lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

Jesús es el cumplimiento de todo el Antiguo Testamento, y del Nuevo también.

Los judíos tenían varias fiestas ceremoniales; tres de ellas eran sumamente importantes, que son: La Pascua, Los Panes sin levadura y Las Primicias.

En Éxodo 12; Éxodo 23: 14-19; antes de Dios liberar al pueblo de Israel, Dios mandó al pueblo a sacrificar un cordero simbolizando la liberación de la esclavitud de Egipto; el cordero de la pascua representa a Jesús que es el “cordero que fue inmolado antes de la fundación del mundo” Ap. 13:10; representa su sacrificio para liberar a toda la raza humana del pecado.  Pues así como el pueblo de Israel era esclavo del Faraón, así nosotros también éramos esclavos de Satanás, pero ahora somos libres por el sacrificio de Jesús. Jesús cumplió el simbolismo de la pascua.

La fiesta de los Panes sin levadura, representa el cuerpo y la vida de Cristo sin pecados, ya que la levadura es la que hace que el pan se fermente y la levadura es símbolo del pecado (Mat. 16:6; Mar. 8:15; Ga. 5:9); y resumido por el apóstol Pablo en 1Co. 5:7-8: “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.  Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.”

Las fiestas de las primicias, o de las siegas, donde el pueblo tenía que ofrecer y llevar delante de Dios, al Santuario, lo mejor de la cosecha, antes de usar o tomar algo para sí, debía de ofrendarlo a Dios primero.

Dicen los historiadores que el Sumo Sacerdote, tres días antes de celebrarse las fiestas de las primicias, debía de escoger de todos huertos el mejor, y después marcar la mejor cosecha de ese huerto para cortarla el día de las fiestas y presentarla delante de Dios.  Debía de contar los pasos que lo separaban desde el huerto donde estaban las primicias hasta el Santuario, porque el día de las fiestas de las primicias, tenía que levantarse muy temprano e ir al huerto, cortar las primicias para ser ofrecidas a Dios y regresar al Santuario.  En el camino el pueblo salía a ver y a cantar alabanzas a Dios por sus bendiciones y por el ofrecimiento de las primicias.  Pero el sacerdote no podía hablar con nadie y las primicias no podían ser tocadas por nadie excepto por el sacerdotes y llegar en el preciso momento en que el primer sacrificio de la mañana se iba a efectuar para conjuntamente con el sacrificio ofrecer las primicias.

En Jesús todos estos simbolismos encontraron su tipo y fin, él fue escogido por los sacerdotes como primicias el viernes, tres días antes de las fiestas.  Fue sacrificado el viernes como el cordero de la pascua; descansa en la tumba sin su cuerpo ver corrupción, cumpliéndose también lo que dice el Salmo 16:10: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.”

Resucita muy temprano el primer día de la semana, temprano el día de las fiestas de las primicias, pues él es las primicias 1Co. 15:18-19; y al igual que las primicias no podían ser tocadas hasta que no sean presentadas delante de Dios en el Santuario; Jesús le dice a María que no lo toque, pues él como primicias tenía primero que presentarse delante de Dios, cumpliendo los símbolos y significados de las tres grandes fiestas: Su vida sin pecado; su muerte expiatoria, y su resurrección.  Al presentarse al Padre como sacrificio y ofrenda al mismo tiempo, el Padre acepta, tanto su sacrificio y ofrenda.  Entonces Jesús, regresa ese mismo día a la tierra y se presenta delante de sus discípulos y decirles: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis invertidos de poder desde lo alto.” (Lu. 24:49); “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” (Mat. 28:18).                        ¡Aleluya!

   Pero hay una pregunta que está flotando en nuestras cabezas; ya hemos determinado a través de la Biblia que es imposible que el ladrón se haya ido con Jesús al paraíso ese mismo día porque el ladrón no murió ese mismo día y Jesús no fue al paraíso cuando murió; pero; ¿A dónde fue Jesús cuando murió?

“Porque David dice de él: Veía a mi Señor siempre delante de mí.  Porque está a mi diestra no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua: Y aún mi carne descansará en esperanza, que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás a tu Santo que vea corrupción.” Hec. 2:25-27.

   ¿Qué es lo que se corrompe? La carne; Jesús fue al sepulcro sin su cuerpo corromperse. Debemos aclarar que aunque este versículo dice que Jesús fue al infierno cuando murió; la palabra infierno (otra palabra mal interpretada), según la Biblia es el sepulcro.  Pedro está citando aquí el salmos 16:10; y en ese salmos dice Seol, lo que implica que Seol, Hades, Infierno es lo mismo, todas estas palabras significan sepulcro, tumba. (Ver comentario sobre el Rico y Lázaro).

Veamos algunos ejemplos: 1Co. 15:55: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?  ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?  El apóstol Pablo está citando Oseas 13:14

    La palabra Seol aparece 65 veces en el A.T; es una expresión figurativa para expresar el lugar adonde va la gente al morir (Gén. 37:35; 1Sam. 2:6; Job 7:9; 14:13; Sal. 49:14-15). En su forma estrictamente literal puede afirmarse que equivale a “sepulcro”.

En ningún pasaje es descrito como un lugar de castigo después de la muerte.

Mas el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?

Las aguas de la mar se fueron, y agotóse el rió, secóse. Así el hombre yace, y no se tornará a levantar.  Hasta que no haya cielo no despertarán, ni se levantarán de su sueno. ¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mi te acordaras!” Job 14:10-13.  Si este es el infierno donde uno se quema; ¿Por qué Job quería ir ahí?  Job quería morir y esperar la resurrección de los muertos. Juan 5:29.

 Por todo lo que hemos estudiado, debemos de llegar a la conclusión de que tomar este versículo para apoyar la doctrina de que al morir recibimos inmediatamente nuestra recompensa: “al cielo si fuimos buenos o al infierno si fuimos malos”; no tiene ninguna base bíblica. Entonces podríamos decir que la verdadera puntuación de este versículo es:

           “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso”

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