ESTUDIANDO LA BIBLIA  
La Biblia y sólo la Biblia  
   
 
     
Páginas
El Estado de los Muertos
Estudio sobre el libro de Hebreos
El Papel de Israel en las Profecías
¿La Pasión del Cristo o la Masacre de Mel Gibson?
"El Rapto Secreto"
"Uno será tomado, Otro será dejado"
La Biblia
La Ley de Dios
La Ley fue clavada en la cruz
Los dos Pactos
El Don de Lenguas
Comentario sobre el Libro de Apocalipsis
   
El Fín de la Historia Humana y el Reino de Dios

El Fín de la Historia Humana y el Reino de Dios. EN VIDEOS

 

Regrese al
Home Page

 

Juan 17: La Oración Intercesora y la manifestación del Reino de Dios
Por Andrés Escobar

 
El capítulo 17 de Juan tiene conceptos escatológicos y soteriológicos es decir tiene principios fundamentales en el Nuevo Testamento teniendo que ver con la salvación y elementos proféticos de la segunda venida del Señor y el fin del mundo. Es una oración profética en su naturaleza que continua un motivo que va como una línea recta en  todos los evangelios y es El Reino de Dios. El Reino de Dios es un elemento que se repite varias veces en la Biblia. Jesús habla en términos del Reino de estar a la mano o de ya estar presente. Esto establece el Reino de Dios como futuro y presente reino.

El Reino se caracteriza por ser universal y soberano. Este capitulo tiene paralelo con El Sermón del Monte (Lucas 6:20-26, Mateo.5:1-12) y La Oración del Señor (Lucas11:2-4, Mateo 6:9-15). Es en estos pasajes que se encuentra la plena manifestación del Reino de Dios y de que se compone. Juan 17 compone una sección de este evangelio que comienza desde el capitulo 12 cuando Jesús entra triunfante a Jerusalén.

Le precede su último discurso al pueblo de Israel donde la voz de Dios testifica y glorifica a Jesús como Hijo de Dios y Mesías, o sea, el Ungido de Dios; luego en el capítulo 13 viene el lavado de los pies que Jesús instituye entre los discípulos; el anuncio de su traición y preparación de mansiones celestiales y promesa de la venida del Consolador en forma del Espíritu Santo.

En el capítulo 15 se encuentra la parábola del verdadero vino del Señor seguido con la promesa de persecución. Culmina con Jesús describiendo el trabajo del Espíritu Santo y su regreso al Padre. Estas dos estructuras y  la división en esta sección del evangelio de Juan y como conjunto paralelo del Sermón del Monte y Oración del Señor nos da el contexto de este capitulo 17. Primero entendamos el tiempo en que se desarrolla este capitulo que es durante  la entrada de Jesús a Jerusalén que comienza la última fase de su ministerio y ante de la aprehensión de Cristo por las autoridades y lo que comúnmente se denota como La Pasión de Cristo. Jesús se encuentra en anticipación de los eventos que han de pasar inmediatamente en los siguientes días para traer el hasta ahora anunciado Reino de Dios. Se establece aquí la naturaleza principalmente espiritual y no terrenal del Reino de Dios y la promesa de su establecimiento físico y futuro. Hay en esto una lógica secuencia de eventos y actos con mucho significado.

Al entrar Cristo por las puertas de Jerusalén se anuncia Cristo como Rey de Israel y Mesías, y como tal, el discurso real al pueblo donde el nuevo rey primero anuncia que, como primer acto como Rey seria morir para plan del levantamiento del pueblo que ha sido muy bien ilustrado por el grano de trigo que trae mucho fruto.

Esto es semejante y paralelo a las parábolas del Sembrador (Mateo 13:1-9; Marcos 4:1-9; Lucas 8:4-8) y el trigo y la cizaña (Mateo 13:24-30). En estos textos prevalece las parábolas del Reino de Dios, que “es como” o “semejante a” pero en el discurso esto es el Reino como primera regla de este reino el que ama su vida la pierde y el que odia su vida en este mundo la salva. Establece que servir a Jesús implica que lo debemos de seguir. Aquí es donde primero vemos a Jesús pedirle al Padre que si se puede salvar de esta hora se haga pero para esa causa vino al mundo. Jesús pide primero aquí también que Dios se glorifique. Vamos a explorar pronto que significa esto pero vale la pena notar que es la tercera vez que Dios se manifiesta para mostrar su Gloria  y testificar que el Hijo del Hombre es Hijo de Dios y marcan diferentes fases de su ministerio; la primera cuando Jesús se bautiza y desciende el Espíritu Santo en forma de paloma (Mateo3:13-17; Marcos1:12,13; Lucas 4:1-13); y la Transfiguración (Mateo 17:1-13; Marcos 9:2-13; Lucas 9:28-36). En cada una de estas dos circunstancias el Señor declara que éste es mi Hijo amado en quien tomo placer.

En la tercera, Dios dice que ya ha glorificado su Nombre y lo hará otra vez; esto no es coincidencia como tampoco es que dos de estas manifestaciones pasan delante de un grupo de gente o el pueblo de Israel, y otro en privado, en presencia de sus discípulos más íntimos delante de dos testigos Elías y Moisés. Los dos testigos y las dos testificaciones públicas de la gloria de Dios manifestada en Cristo son el testimonio que prueba la autenticidad de la candidatura de Cristo y aprobación del Padre en Jesús como Mesías e Hijo de Dios, y sella el anuncio del Reino de Dios por el Hijo de Hombre. La crucifixión de Cristo pasó a sabiendas y creencias de mucho de los líderes de Israel que Jesús era el Mesías pero muchos le tenían miedo a los fariseos.

Jesús establece los ritos y principios del Reino de Dios por medio del Lavamiento de los pies y el servicio de humildad. El segundo mandato de los principios del Reino de Dios y la glorificación del Hijo, es el nuevo mandamiento  de amarse unos a los otros como él los amó a ellos. Es nuevo en que el punto de énfasis de amar o hacer al otro como harías a ti mismo, sino que nos llama amar como El ama.  Por esto es que instituye el rito de la humildad que es el lavado de los pies.  La lección presentada aquí de tomar ejemplo del servicio de Jesús de que el mayor será servidor de todos. Esto no solo instituye un rito que debemos observar,  pero es en efecto la estructura del gobierno que Jesús establece y el método de cómo el Reino debe operar en la tierra. Aquí en este capitulo se encuentra la traición de Cristo.

Aunque hay mucho aquí en que meditar, intento mostrar que todos lo elementos del capitulo 17 y la oración  intercesora se encuentra en los capitulo anteriores. Por ejemplo en este capítulo, en los versos 31-35 encontramos que Jesús los exhorta a amarse los unos a los otros en el contexto de que una vez mas “Dios es glorificado en el Hijo”.

Establece que se amen unos a los otros como nuevo mandamiento.

En los siguientes capítulos, como el capitulo 14, Jesús habla de ir a preparar moradas para los discípulos, y, que se si se va para preparar moradas, entonces volverá por ellos, porque en la casa de Dios hay mucha mansiones. Es aquí en este capitulo donde Felipe le pregunta que le muestre al Padre por cual Jesús le responde: “¿tanto tiempo he estado con ustedes y toda vida no me conoces?” Jesús declara que El está en el Padre y el Padre en El y que cualquier cosa que pidan en su nombre eso hará para que el Padre sea glorificado.

 Del verso 15 en adelante Jesús habla de la venida del Consolador, o sea El Espíritu de verdad mejor conocido como el Espíritu Santo. La venida del Espíritu Santo es parte central  más de una vez en esta sección. El Espíritu Santo es encargado de capacitar a los creyentes para guardar sus mandamientos de Jesús.

Es decir,  todas estas cosas son interdependientes. Nosotros no guardamos los mandamientos sin amar a Jesús, y cuando amamos a Jesús; entonces Dios vendrá a nosotros y habitara en nosotros en la forma de su Santo Espíritu.

Jesús sigue este concepto con la parábola de la Vid verdadera. Jesús nos dice que si habitamos en El, produciremos frutos porque Dios mismo es el cultivador.

Esta parábola es muy importante para cualquier discípulo de Cristo.

Estos versículos son ricos en lecciones, símbolos, y metáforas.

Podríamos hacer un extenso estudio de esta parábola, pero es importante notar que una vez más, Jesús exhorta sus discípulos a guardar los mandamientos y permanecer en su amor. Es desde este contexto que la Palabra dice que lo que pidamos se nos dará.

Esto forma el contexto de vida en abundancia y prosperidad que es tan popular en las iglesias hoy en día. Pero muchas iglesias ignoran guardar los mandamientos en completo al no guardar el sábado que es el cuarto mandamiento.

Por eso hay muchos creyentes de Dios que están experimentando una falsa prosperidad o por lo menos una prosperidad incompleta por no experimentar el gozo pleno del Señor que consiste en habitar en El y guardar todos sus mandamientos.

Es por eso que nos exhorta a amarnos y nos dice en el versículo 13 que “Nadie tiene mayor amor que este que alguien entregue su alma a favor de su amigos”. Jesús habla por lo que hizo por nosotros, ya no nos llama sirvientes si no amigos. Pero es este tipo de amor que Jesús habla, que nos amemos como El nos amo.

Otro importante aspecto, es que Jesús nos recuerda que es Él quien nos escoge y no nosotros a Él;  la salvación es de plena voluntad y plan de Dios, y es por mandato divino de Cristo que somos hechos amigos y santos. Esto no expresa predestinación en el el sentido pleno de que unos son predestinados a salvarse y otros a perderse, sino que nuestra elección es producto de la voluntad soberana de Jesús como Rey del Reino de Dios y no por ningún tipo de esfuerzo humano. 

En los versículos 18 al 27 habla de la persecución y que el mundo odiaría a los discípulos porque odiaba a Jesús primero y porque no somos de este mundo, sino que El nos escoge de este mundo, y por eso no pueden conocer a Dios el Padre que mandó a Cristo a este mundo. Es decir, hay un conflicto entre el Reino de Dios y su Simiente que es elegido por preelección de la soberana voluntad y poder de Cristo y esto aun dice Jesús es profético para cumplir lo que es escrito en Salmo 35:19: que lo odiaron sin causa. Por eso nos manda el Consolador para testificar de Cristo. Es por eso que en el capitulo 16 Jesús comienza a describir el trabajo del Espíritu Santo y en los versículos 7 y 8 dice: “Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría á vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré. Cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio”.” El dice de juicio de pecado porque no creen en El dice el versículo 9. De justicia porque El va al Padre y no le verán mas: “de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y De juicio porque el príncipe de este mundo es juzgado; dice el versículo 11.

Jesús conecta su presente obra con la venida del Espíritu Santo porque esto es lo que trae el Reino de Dios. La dispensación de su Nuevo Pacto por medio de su muerte en la cruz que nos hace merito de ser llamados hijos de Dios y amigos de Cristo por medio de su gracia, y viene para “nuestra ventaja”, porque El va preparar moradas para nosotros. 

¿Quiere decir esto que Jesús se va meramente para hacernos casas? ¡No!

Entonces, ¿Qué significa hacer un sitio para nosotros en la Casa de Dios?

Quiere decir que va al Cielo a cumplir su obra como Mediador del mundo, como Sumo Sacerdote del Santuario que está en el cielo.

Es el trabajo del Espíritu convencer al mundo de pecado, El que escribe la ley en los corazones de los hombres como parte del Nuevo Pacto. La entrada triunfante de Cristo establece el Reino de Dios, y Cristo describe en detalles a sus discípulos las características, el orden y naturaleza de su reino. Las leyes y principios que gobiernan este Reino y la conducta que debemos de adoptar sin  importar que el Reino esté en el presente y futuro.  Establece el dominio del Reino (universal), su Representante (El Espíritu en pos de que Jesús va a preparar sitio y regresará como Rey triunfante), y el tiempo en el cual se establece (presente y en el futuro; reino eterno), su naturaleza (espiritual y no terrenal), al irse Cristo y regresar (Reino Terrenal y Teocrático), y su propósito (por medio del Espíritu Santo y los servidores de Cristo, que convencen al mundo de pecado, de justicia y de juicio).

¿Qué papel desempeña el Espíritu Santo en el Juicio Investigador y la obra de salvación? Por eso es que Jesús dice que el Espíritu Santo lo glorificara.

Ahora podemos entender el pleno contexto del capítulo 17 como un manifiesto de Cristo. Pero, ¿qué es un manifestó? Un manifestó es una Declaración pública de principios e intenciones muy frecuentemente de una naturaleza política.

El capitulo 17 Comienza con Jesús levantando su mirad al cielo y dice que su hora ha venido o se ha cumplido(o sea la hora profética de Cristo cumplir la obra de Salvación), donde el Padre glorifica a su Hijo. ¿Como el Padre glorifica a Jesús?

¿Qué es la gloria de Dios? ¿Por qué quiere Jesús ser glorificado y magnificado?

La Gloria de Dios es el Esplendor, Grandeza, y Poder exaltado que solo le pertenece a Dios. Es la Shekinah, que es Gloria presente que se manifestó a Moisés en el lugar Santísimo del Santuario terrenal. Es lo que Los Judíos místicos erróneamente denotan como el aspecto femenino de Dios; pero, es ese Esplendor inaccesible de luz donde habita Dios, y que compone la Majestad, Belleza y Carácter Santo, Puro y Amoroso de Dios.

La Gloria de Dios siempre es asociada y en conexión con la obra de redención y perfección y Juicio del Mundo. Por eso Jesús dice que lo glorifique, porque esa glorificación de Jesús, es el deseo y el medio por el cual Dios se acerca al hombre.

El versículo 2 del capítulo 17 nos dice: “Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste”. No habla aquí de un número determinado o especifico, sino, toda la totalidad de personas que conozcan a Dios, como lo expresa el versículo 3: “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado”.

Y es la voluntad de Dios que todos lo conozcan y se arrepientan para vida y no muerte como Cristo en Juan 3:16.

Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese que lo glorifique con la gloria que tenía antes” (vers.4).

O sea, la Gloria que tenía en el cielo porque El es Dios igual que el Padre y esa Gloria le pertenece.

El verso 6 nos expresa: “He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra” Jesús indica que ha manifestado el Nombre de Dios a los hombres que les fue dado y han guardado su palabra y que todas cosas dadas a El son de Dios, y el mismo Jesús es glorificado en ellas; vers. 10.

En el verso 11 dice que El ya no está en el mundo, pero ellos están en el mundo, y pide al Padre los mantenga de la misma forma que El lo hizo cuando estaba con ellos, para que ellos sean uno, como lo es Jesús con su Padre.

Ninguno se perdió excepto el hijo de destrucción o perdición.  Esta frase tiene conexión con 2 Tesalonicenses 2:3 el llamado hombre de pecado.

En sí éste término en el verso 12 tiene doble aplicación: Se cumple en la persona de Judas que traiciona a Cristo y en el Misterio de Iniquidad que se revela como la Bestia en el Apocalipsis  y el hombre o rey que cambia las leyes y tiempos en el libro de Daniel. Esto es una alusión al Anticristo que Pablo propone en ese capítulo.

Aquí se denota una oración profética, en la cual Jesús ora por sus creyentes, sus discípulos presentes y futuros. Los cuídanos del reino de Dios y remánate de Israel. Es profética en que embarca el tiempo escatológico, es decir, desde los tiempos de Jesús hasta el fin del mundo; abarca el conflicto entre la simiente de Dios y la simiente de Satanás.

Es interesante que Jesús no nos llame fuera del mundo sino salvo de maldad (15). Pide que seamos santificados por medio de la Verdad y la Verdad es su Palabra (17:17).  Aquí revela cómo somos hechos perfectos por la verdad, así como Jesús se santifica el mismo y ora no sólo por estos sino por esos que van a creer por medio de sus palabras (el testimonio de sus discípulos), verso 20. Es la oración de Jesús que seamos  “uno”, para que el mundo crea que Dios lo ha mandado, verso 21.

La gloria que fue dada a E, también es dada a nosotros, verso 22.

De esta manera, estando nosotros en El seamos hechos perfectos, para testimonio al mundo de que Dios ha mandado a Cristo y nos ama como el Padre ama a Cristo.

Esto es interesante, Cristo nos glorifica y perfecciona por medio del Padre. El glorifícanos es el proceso de volvernos perfectos. Es la obra de salvación trabajando en nuestras vidas por medio del trabajo del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Es este proceso de glorificación, o sea, el proceso de restaurar la imagen de Dios en nosotros y plantar una naturaleza santa por medio del perfeccionamiento de nuestro carácter y renovar nuestra mente como el Nombre de Dios es vindicado y glorificado. Nosotros somos testimonio de la Santidad y Justicia de Dios.

Es por eso que decíamos que esta oración tiene paralelo con la oración del Señor y el Sermón del Monte. Estos textos ratifican el Nuevo Pacto. Para entender el Sermón del Monte tenemos que ver que este Sermón está basado en las bendiciones y maldiciones sobre el pueblo de Israel por Moisés después de la lectura de la Ley en Deuteronomio 28.

Este capitulo establece un pacto con Israel y Dios. Es un pacto donde Dios promete proveer por Israel en todas sus necesidades si Israel es fiel a servir a Jehová como único Dios. Como tal, Dios hace contracto y lo anuncia a Israel a través de las bendiciones y maldiciones. Jesús hace de nuevo un contracto con su pueblo, pero esta vez por medio de los que acepten el Reino de Dios y creen en Él como el Mesías. Ahora dispensa por medio de los que creen en El las bendiciones, no por una nación o por medio un pueblo físico, sino por personas que someten a los Principios descritos en el Sermón. Estos Principios son diametralmente opuestos y en oposición  con los principios que valoraban el mundo antiguo y el pueblo de Israel que buscaba deshacerse del yugo de Roma. Israel esperaba un reino físico y Jesús promueve

El Reino de Dios como un concepto de un Reino Espiritual.

Asimismo, La Oración del Señor es semejante al credo Judío llamado el Shema. Queremos  decir que mas de ser una oración de modelo, es el foco de un culto renovado centrado en el Reino de Dios donde por fe el creyente hace su prioridad el establecimiento del Reino de Dios, y de esa manera el Soberano Gobierno de Dios sobre la Tierra como en el Cielo. La santificación del Nombre de Dios es el propósito por el cual Dios bendice a Israel con pan tanto físico como espiritual, con un nuevo énfasis en el mandamiento de amarse  los unos a los otros, basado en la gracia de Dios que extiende su justicia y hace partícipe a los creyentes en pedir perdón y perdonar a otros, y poder por medio del Espíritu Santo de resistir la tentación poniendo al creyente en oposición y conflicto con los reinos y poderes de este mundo.

¡Escriba al Autor de este artículo!