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El capítulo 17 de Juan tiene conceptos escatológicos y
soteriológicos es decir tiene principios fundamentales en el
Nuevo Testamento teniendo que ver con la salvación y elementos
proféticos de la segunda venida del Señor y el fin del mundo. Es
una oración profética en su naturaleza que continua un motivo
que va como una línea recta en todos los evangelios y es El
Reino de Dios. El Reino de Dios es un elemento que se repite
varias veces en la Biblia. Jesús habla en términos del Reino de
estar a la mano o de ya estar presente. Esto establece el Reino
de Dios como futuro y presente reino.
El Reino se caracteriza por ser universal y soberano. Este
capitulo tiene paralelo con El Sermón del Monte (Lucas 6:20-26,
Mateo.5:1-12) y La Oración del Señor (Lucas11:2-4, Mateo
6:9-15). Es en estos pasajes que se encuentra la plena
manifestación del Reino de Dios y de que se compone. Juan 17
compone una sección de este evangelio que comienza desde el
capitulo 12 cuando Jesús entra triunfante a Jerusalén.
Le precede su último discurso al pueblo de Israel donde la voz
de Dios testifica y glorifica a Jesús como Hijo de Dios y Mesías,
o sea, el Ungido de Dios; luego en el capítulo 13 viene el lavado
de los pies que Jesús instituye entre los discípulos; el anuncio
de su traición y preparación de mansiones celestiales y promesa
de la venida del Consolador en forma del Espíritu Santo.
En el capítulo 15 se encuentra la parábola del verdadero vino
del Señor seguido con la promesa de persecución. Culmina con
Jesús describiendo el trabajo del Espíritu Santo y su regreso al
Padre. Estas dos estructuras y la división en esta sección del
evangelio de Juan y como conjunto paralelo del Sermón del Monte
y Oración del Señor nos da el contexto de este capitulo 17.
Primero entendamos el tiempo en que se desarrolla este capitulo
que es durante la entrada de Jesús a Jerusalén que comienza la
última fase de su ministerio y ante de la aprehensión de Cristo
por las autoridades y lo que comúnmente se denota como La Pasión
de Cristo. Jesús se encuentra en anticipación de los eventos que
han de pasar inmediatamente en los siguientes días para traer el
hasta ahora anunciado Reino de Dios. Se establece aquí la
naturaleza principalmente espiritual y no terrenal del Reino de
Dios y la promesa de su establecimiento físico y futuro. Hay en
esto una lógica secuencia de eventos y actos con mucho
significado.
Al entrar Cristo por las puertas de Jerusalén se anuncia Cristo
como Rey de Israel y Mesías, y como tal, el discurso real al
pueblo donde el nuevo rey primero anuncia que, como primer acto
como Rey seria morir para plan del levantamiento del pueblo que
ha sido muy bien ilustrado por el grano de trigo que trae mucho
fruto.
Esto es semejante y paralelo a las parábolas del Sembrador
(Mateo 13:1-9; Marcos 4:1-9; Lucas 8:4-8) y el trigo y la cizaña
(Mateo 13:24-30). En estos textos prevalece las parábolas del
Reino de Dios, que “es como” o “semejante a” pero en el discurso
esto es el Reino como primera regla de este reino el que ama
su vida la pierde y el que odia su vida en este mundo
la salva. Establece que servir a Jesús implica que lo
debemos de seguir. Aquí es donde primero vemos a Jesús pedirle
al Padre que si se puede salvar de esta hora se haga pero
para esa causa vino al mundo. Jesús pide primero aquí también
que Dios se glorifique. Vamos a explorar pronto que significa
esto pero vale la pena notar que es la tercera vez que Dios se
manifiesta para mostrar su Gloria y testificar que el Hijo del
Hombre es Hijo de Dios y marcan diferentes fases de su
ministerio; la primera cuando Jesús se bautiza y desciende el
Espíritu Santo en forma de paloma (Mateo3:13-17; Marcos1:12,13;
Lucas 4:1-13); y la Transfiguración (Mateo 17:1-13; Marcos
9:2-13; Lucas 9:28-36). En cada una de estas dos circunstancias
el Señor declara que éste es mi Hijo amado en quien tomo placer.
En la tercera, Dios dice que ya ha glorificado su Nombre y lo
hará otra vez; esto no es coincidencia como tampoco es que dos
de estas manifestaciones pasan delante de un grupo de gente o el
pueblo de Israel, y otro en privado, en presencia de sus
discípulos más íntimos delante de dos testigos Elías y Moisés.
Los dos testigos y las dos testificaciones públicas de la gloria
de Dios manifestada en Cristo son el testimonio que prueba la
autenticidad de la candidatura de Cristo y aprobación del Padre
en Jesús como Mesías e Hijo de Dios, y sella el anuncio del
Reino de Dios por el Hijo de Hombre. La crucifixión de Cristo
pasó a sabiendas y creencias de mucho de los líderes de Israel
que Jesús era el Mesías pero muchos le tenían miedo a los
fariseos.
Jesús establece los ritos y principios del Reino de Dios por
medio del Lavamiento de los pies y el servicio de humildad. El
segundo mandato de los principios del Reino de Dios y la
glorificación del Hijo, es el nuevo mandamiento de amarse
unos a los otros como él los amó a ellos. Es nuevo en
que el punto de énfasis de amar o hacer al otro como harías a ti
mismo, sino que nos llama amar como El ama. Por esto es que
instituye el rito de la humildad que es el lavado de los pies.
La lección presentada aquí de tomar ejemplo del servicio de
Jesús de que el mayor será servidor de todos. Esto no solo
instituye un rito que debemos observar, pero es en efecto la
estructura del gobierno que Jesús establece y el método de cómo
el Reino debe operar en la tierra. Aquí en este capitulo se
encuentra la traición de Cristo.
Aunque hay mucho aquí en que meditar, intento mostrar que todos
lo elementos del capitulo 17 y la oración intercesora se
encuentra en los capitulo anteriores. Por ejemplo en este
capítulo, en los versos 31-35 encontramos que Jesús los exhorta
a amarse los unos a los otros en el contexto de que una vez mas
“Dios es glorificado en el Hijo”.
Establece que se amen unos a los otros como nuevo mandamiento.
En los siguientes capítulos, como el capitulo 14, Jesús habla de
ir a preparar moradas para los discípulos, y, que se si se va
para preparar moradas, entonces volverá por ellos, porque en la
casa de Dios hay mucha mansiones. Es aquí en este capitulo donde
Felipe le pregunta que le muestre al Padre por cual Jesús le
responde: “¿tanto tiempo he estado con ustedes y toda vida no me
conoces?” Jesús declara que El está en el Padre y el Padre en El
y que cualquier cosa que pidan en su nombre eso hará para que el
Padre sea glorificado.
Del verso 15 en adelante Jesús habla de la venida del
Consolador, o sea El Espíritu de verdad mejor conocido como el
Espíritu Santo. La venida del Espíritu Santo es parte central
más de una vez en esta sección. El Espíritu Santo es encargado
de capacitar a los creyentes para guardar sus mandamientos de
Jesús.
Es decir, todas estas cosas son interdependientes. Nosotros no
guardamos los mandamientos sin amar a Jesús, y cuando amamos a
Jesús; entonces Dios vendrá a nosotros y habitara en nosotros en
la forma de su Santo Espíritu.
Jesús sigue este concepto con la parábola de la Vid verdadera.
Jesús nos dice que si habitamos en El, produciremos frutos
porque Dios mismo es el cultivador.
Esta parábola es muy importante para cualquier discípulo de
Cristo.
Estos versículos son ricos en lecciones, símbolos, y metáforas.
Podríamos hacer un extenso estudio de esta parábola, pero es
importante notar que una vez más, Jesús exhorta sus discípulos a
guardar los mandamientos y permanecer en su amor. Es desde este
contexto que la Palabra dice que lo que pidamos se nos dará.
Esto forma el contexto de vida en abundancia y prosperidad que
es tan popular en las iglesias hoy en día. Pero muchas iglesias
ignoran guardar los mandamientos en completo al no guardar el
sábado que es el cuarto mandamiento.
Por eso hay muchos creyentes de Dios que están experimentando
una falsa prosperidad o por lo menos una prosperidad incompleta
por no experimentar el gozo pleno del Señor que consiste en
habitar en El y guardar todos sus mandamientos.
Es por eso que nos exhorta a amarnos y nos dice en el versículo
13 que “Nadie tiene mayor amor que este que alguien entregue su
alma a favor de su amigos”. Jesús habla por lo que hizo por
nosotros, ya no nos llama sirvientes si no amigos. Pero es este
tipo de amor que Jesús habla, que nos amemos como El nos amo.
Otro importante aspecto, es que Jesús nos recuerda que es Él
quien nos escoge y no nosotros a Él; la salvación es de plena
voluntad y plan de Dios, y es por mandato divino de Cristo que
somos hechos amigos y santos. Esto no expresa predestinación en
el el sentido pleno de que unos son predestinados a salvarse y
otros a perderse, sino que nuestra elección es producto de la
voluntad soberana de Jesús como Rey del Reino de Dios y no por
ningún tipo de esfuerzo humano.
En los versículos 18 al 27 habla de la persecución y que el
mundo odiaría a los discípulos porque odiaba a Jesús primero y
porque no somos de este mundo, sino que El nos escoge de este
mundo, y por eso no pueden conocer a Dios el Padre que mandó a
Cristo a este mundo. Es decir, hay un conflicto entre el Reino
de Dios y su Simiente que es elegido por preelección de la
soberana voluntad y poder de Cristo y esto aun dice Jesús es
profético para cumplir lo que es escrito en Salmo 35:19: que lo
odiaron sin causa. Por eso nos manda el Consolador para
testificar de Cristo. Es por eso que en el capitulo 16 Jesús
comienza a describir el trabajo del Espíritu Santo y en los
versículos 7 y 8 dice: “Empero yo os digo la verdad: Os es
necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no
vendría á vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré. Cuando él
viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de
juicio”.” El dice de juicio de pecado porque no creen en El
dice el versículo 9. De justicia porque El va al Padre y no le
verán mas: “de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me
veréis más; y De juicio porque el príncipe de este mundo
es juzgado; dice el versículo 11.
Jesús conecta su presente obra con la venida del Espíritu Santo
porque esto es lo que trae el Reino de Dios. La dispensación de
su Nuevo Pacto por medio de su muerte en la cruz que nos hace
merito de ser llamados hijos de Dios y amigos de Cristo por
medio de su gracia, y viene para “nuestra ventaja”, porque El va
preparar moradas para nosotros.
¿Quiere decir esto que Jesús se va meramente para hacernos
casas? ¡No!
Entonces, ¿Qué significa hacer un sitio para nosotros en la Casa
de Dios?
Quiere decir que va al Cielo a cumplir su obra como Mediador del
mundo, como Sumo Sacerdote del Santuario que está en el cielo.
Es el trabajo del Espíritu convencer al mundo de pecado, El que
escribe la ley en los corazones de los hombres como parte del
Nuevo Pacto. La entrada triunfante de Cristo establece el Reino
de Dios, y Cristo describe en detalles a sus discípulos las
características, el orden y naturaleza de su reino. Las leyes y
principios que gobiernan este Reino y la conducta que debemos de
adoptar sin importar que el Reino esté en el presente y
futuro. Establece el dominio del Reino (universal), su
Representante (El Espíritu en pos de que Jesús va a preparar
sitio y regresará como Rey triunfante), y el tiempo en el cual
se establece (presente y en el futuro; reino eterno), su
naturaleza (espiritual y no terrenal), al irse Cristo y regresar
(Reino Terrenal y Teocrático), y su propósito (por medio del
Espíritu Santo y los servidores de Cristo, que convencen al
mundo de pecado, de justicia y de juicio).
¿Qué papel desempeña el Espíritu Santo en el Juicio Investigador
y la obra de salvación? Por eso es que Jesús dice que el
Espíritu Santo lo glorificara.
Ahora podemos entender el pleno contexto del capítulo 17 como un
manifiesto de Cristo. Pero, ¿qué es un manifestó? Un manifestó
es una Declaración pública de principios e intenciones muy
frecuentemente de una naturaleza política.
El capitulo 17 Comienza con Jesús levantando su mirad al cielo y
dice que su hora ha venido o se ha cumplido(o sea la hora
profética de Cristo cumplir la obra de Salvación), donde el
Padre glorifica a su Hijo. ¿Como el Padre glorifica a Jesús?
¿Qué es la gloria de Dios? ¿Por qué quiere Jesús ser glorificado
y magnificado?
La Gloria de Dios es el Esplendor, Grandeza, y Poder exaltado
que solo le pertenece a Dios. Es la Shekinah, que es Gloria
presente que se manifestó a Moisés en el lugar Santísimo del
Santuario terrenal. Es lo que Los Judíos místicos erróneamente
denotan como el aspecto femenino de Dios; pero, es ese Esplendor
inaccesible de luz donde habita Dios, y que compone la Majestad,
Belleza y Carácter Santo, Puro y Amoroso de Dios.
La Gloria de Dios siempre es asociada y en conexión con la obra
de redención y perfección y Juicio del Mundo. Por eso Jesús dice
que lo glorifique, porque esa glorificación de Jesús, es el
deseo y el medio por el cual Dios se acerca al hombre.
El versículo 2 del capítulo 17 nos dice: “Como le has dado la
potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que
le diste”. No habla aquí de un número determinado o
especifico, sino, toda la totalidad de personas que conozcan a
Dios, como lo expresa el versículo 3: “Esta empero es la vida
eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo,
al cual has enviado”.
Y es la voluntad de Dios que todos lo conozcan y se arrepientan
para vida y no muerte como Cristo en Juan 3:16.
“Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me
diste que hiciese que lo glorifique con la gloria que tenía
antes” (vers.4).
O sea, la Gloria que tenía en el cielo porque El es Dios igual
que el Padre y esa Gloria le pertenece.
El verso 6 nos expresa: “He manifestado tu nombre á los
hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y
guardaron tu palabra” Jesús indica que ha manifestado el
Nombre de Dios a los hombres que les fue dado y han guardado su
palabra y que todas cosas dadas a El son de Dios, y el mismo
Jesús es glorificado en ellas; vers. 10.
En el verso 11 dice que El ya no está en el mundo, pero ellos
están en el mundo, y pide al Padre los mantenga de la misma
forma que El lo hizo cuando estaba con ellos, para que ellos
sean uno, como lo es Jesús con su Padre.
Ninguno se perdió excepto el hijo de destrucción o perdición.
Esta frase tiene conexión con 2 Tesalonicenses 2:3 el llamado
hombre de pecado.
En sí éste término en el verso 12 tiene doble aplicación: Se
cumple en la persona de Judas que traiciona a Cristo y en el
Misterio de Iniquidad que se revela como la Bestia en el
Apocalipsis y el hombre o rey que cambia las leyes y tiempos en
el libro de Daniel. Esto es una alusión al Anticristo que Pablo
propone en ese capítulo.
Aquí se denota una oración profética, en la cual Jesús ora por
sus creyentes, sus discípulos presentes y futuros. Los cuídanos
del reino de Dios y remánate de Israel. Es profética en que
embarca el tiempo escatológico, es decir, desde los tiempos de
Jesús hasta el fin del mundo; abarca el conflicto entre la
simiente de Dios y la simiente de Satanás.
Es interesante que Jesús no nos llame fuera del mundo sino salvo
de maldad (15). Pide que seamos santificados por medio de la
Verdad y la Verdad es su Palabra (17:17). Aquí revela cómo
somos hechos perfectos por la verdad, así como Jesús se
santifica el mismo y ora no sólo por estos sino por esos que van
a creer por medio de sus palabras (el testimonio de sus
discípulos), verso 20. Es la oración de Jesús que seamos “uno”,
para que el mundo crea que Dios lo ha mandado, verso 21.
La gloria que fue dada a E, también es dada a nosotros, verso
22.
De esta manera, estando nosotros en El seamos hechos perfectos,
para testimonio al mundo de que Dios ha mandado a Cristo y nos
ama como el Padre ama a Cristo.
Esto es interesante, Cristo nos glorifica y perfecciona por
medio del Padre. El glorifícanos es el proceso de volvernos
perfectos. Es la obra de salvación trabajando en nuestras vidas
por medio del trabajo del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.
Es este proceso de glorificación, o sea, el proceso de restaurar
la imagen de Dios en nosotros y plantar una naturaleza santa por
medio del perfeccionamiento de nuestro carácter y renovar
nuestra mente como el Nombre de Dios es vindicado y glorificado.
Nosotros somos testimonio de la Santidad y Justicia de Dios.
Es por eso que decíamos que esta oración tiene paralelo con la
oración del Señor y el Sermón del Monte. Estos textos ratifican
el Nuevo Pacto. Para entender el Sermón del Monte tenemos que
ver que este Sermón está basado en las bendiciones y maldiciones
sobre el pueblo de Israel por Moisés después de la lectura de la
Ley en Deuteronomio 28.
Este capitulo establece un pacto con Israel y Dios. Es un pacto
donde Dios promete proveer por Israel en todas sus necesidades
si Israel es fiel a servir a Jehová como único Dios. Como tal,
Dios hace contracto y lo anuncia a Israel a través de las
bendiciones y maldiciones. Jesús hace de nuevo un contracto con
su pueblo, pero esta vez por medio de los que acepten el Reino
de Dios y creen en Él como el Mesías. Ahora dispensa por medio
de los que creen en El las bendiciones, no por una nación o por
medio un pueblo físico, sino por personas que someten a los
Principios descritos en el Sermón. Estos Principios son
diametralmente opuestos y en oposición con los principios que
valoraban el mundo antiguo y el pueblo de Israel que buscaba
deshacerse del yugo de Roma. Israel esperaba un reino físico y
Jesús promueve
El Reino de Dios como un concepto de un Reino Espiritual.
Asimismo, La Oración del Señor es semejante al credo Judío
llamado el Shema. Queremos decir que mas de ser una oración de
modelo, es el foco de un culto renovado centrado en el Reino de
Dios donde por fe el creyente hace su prioridad el
establecimiento del Reino de Dios, y de esa manera el Soberano
Gobierno de Dios sobre la Tierra como en el Cielo. La
santificación del Nombre de Dios es el propósito por el cual
Dios bendice a Israel con pan tanto físico como espiritual, con
un nuevo énfasis en el mandamiento de amarse los unos a los
otros, basado en la gracia de Dios que extiende su justicia y
hace partícipe a los creyentes en pedir perdón y perdonar a
otros, y poder por medio del Espíritu Santo de resistir la
tentación poniendo al creyente en oposición y conflicto con los
reinos y poderes de este mundo. |